La verdad es que el pueblo está regalando el sueldo a ciertos empleados que trabajan para diversas instituciones públicas del Estado, puesto que muchas denuncias, demandas, quejas, etcétera, reposan perennemente haciendo bultos por años, y nunca las tocan.
Dichos empleados encargados de manejar esta clase de quejas deberían solo ganar comisión por cada asunto arreglado, sin sueldo, para que así se movilicen con rapidez en solucionar los problemas. Pueda que así se termine tanta burocracia, porque aunque parezca increíble, hay empleados públicos que prefieren conversar antes que atender con prontitud al público en general.
Azucena Bustos Vera
Guayaquil
















