El principal problema que se detectó en el templo son filtraciones de agua y polvo.

Por fuera, la iglesia Santo Domingo, ubicada al pie del cerro Santa Ana, luce limpia y pintada acorde con la regeneración urbana del sector.

Por dentro, el panorama cambia. Hay una ligera oscuridad debido a que, hace ocho meses, se robaron 16 lámparas. Esa misma oscuridad se presenta en los rostros de las imágenes de los santos y en las pinturas, pero en este caso es producto del polvo, lluvia y heces de palomas que ingresan por las ventanas sin vidrios.

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La estructura de este templo, conocido popularmente como San Vicente, presenta grietas superficiales sin riesgos de que una pared o una de sus bases se destruya. Y el estilo de la decoración no acompaña a las reliquias de allí.

Estas son algunas de las primeras apreciaciones que hicieron los cubanos Nelson Melero y Raquel Carreras, profesores del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología  enviados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco). Los dos llegaron a la ciudad la semana pasada para realizar un diagnóstico del estado  de la iglesia.

Dentro de esta labor previa se incluye un “mal arreglo” a la pintura de Santo Tomás de Aquino, a la que se le colocó un pedazo de cinta scotch sin prever que en el momento de retirarla se saldría una de las capas de pintura.

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“Es verdad que se quiso arreglar el cuadro de buena voluntad, pero el daño es más grande cuando se saca la cinta”, precisa Carreras.

Melero califica como una “mala restauración” una escultura ubicada a la entrada de la capilla. A esta se le colocó una capa de pintura de esmalte negro sin reconocer que se estaban alterando los brochazos originales.

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Explica que “uno de los causantes de los daños es la cultura de la gente, que está acostumbrada a manosear las imágenes y a imponerles velas”.

Las instalaciones eléctricas están en mal estado ya que en algunos sitios, como la sacristía, se guarda material inflamable, hay polvo e interruptores sin cubiertas de tubos.

Por estos problemas, los técnicos consideran que lo primero es “cuidar y conservar el entorno”, instalando  vitrales e impermeabilizando las paredes para evitar filtraciones de lluvia y otros elementos.

Luego se harán otros trabajos que pueden ir desde limpiar la superficie de un cuadro hasta colocar faltantes  como un brazo o un objeto.

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Los cubanos dejarán este viernes un informe preliminar a la Municipalidad de la ciudad, para que esta se encargue de gestionar el financiamiento ante la Unesco.

CRONOLOGÍA

1574.-  La iglesia Santo Domingo, conocida como San Vicente, es la primera que se construye en la ciudad, con estructura de madera y cubierta de paja. Desde esa época no se renovaron los bienes muebles.

1624.-  Un incendio la destruyó. Después de 14 años se inicia y termina la reconstrucción.

2003.-  El Municipio inicia gestiones para que organismos internacionales intervengan en la restauración.

2005.-  La embajadora y delegada permanente ante la Unesco, Katia Murrieta, obtiene financiamiento de ese organismo para estudiar el estado actual del templo.