Las autoridades estadounidenses, que tratan de proteger la vulnerable frontera de Arizona con México, enfrentan ahora una nueva amenaza: patrullas civiles que están decididas a frenar la inmigración ilegal por su cuenta.

Cerca de 500 voluntarios se han sumado al Proyecto Minutemen, autodesignándose agentes civiles para el patrullaje fronterizo. Su propósito es impedir el ingreso de indocumentados que se infiltran de manera rutinaria y con facilidad. Los Minutemen proyectan patrullar un tramo de 65 kilómetros a lo largo del sureste de Arizona hasta abril, cuando la ola de inmigrantes ilegales que cruzan de México a EE.UU. llega a su punto culminante.

Es la única forma, dijo Jim Gilchrist, un jubilado y ex veterano de Vietnam que ayuda a reclutar Minutemen, palabra que viene del nombre de una milicia de la guerra de Independencia de EE.UU.