El líder de Corea del Norte, Kim Jong-il, ha anunciado que su país está dispuesto a reanudar las negociaciones multilaterales sobre su programa de armas nucleares, en un golpe de timón que refleja las presiones de China en los últimos días.
Las declaraciones de Kim, recogidas este martes por los medios de prensa surcoreanos, japoneses y chinos, fueron realizadas ayer tras sus conversaciones con un enviado de Beijing, encargado de rebajar la tensión desatada desde el pasado 10 de febrero, cuando Corea del Norte afirmó que disponía ya de armas atómicas.
Según la Agencia Central de Noticias Norcoreana (KCNA), Kim dijo a Wang Jarui, jefe del departamento internacional del Comité Central del Partido Comunista chino, que Corea del Norte busca "una solución" mediante "el diálogo" a la crisis provocada por sus ambiciones nucleares.
No obstante, dijo Kim, es preciso que se cumplan "ciertas condiciones" para que Corea del Norte participe de nuevo, junto a Corea del Sur, Japón, China, Rusia y EE.UU., en las negociaciones destinadas a desactivar su estrategia nuclear.
El pasado día 10, a la vez que anunciaba la posesión de armas nucleares, el Ministerio de Exteriores norcoreano indicó la retirada "indefinida" de Corea del Norte de estas conversaciones debido a la persistente "hostilidad" de Estados Unidos y sus intentos de derrocar al régimen comunista.
Hasta el momento se han celebrado tres rondas de estas conversaciones en Beijing; la cuarta reunión, que debía haberse celebrado el pasado septiembre fue boicoteada por Pyongyang.
"Acudiremos a la mesa de las negociaciones en cualquier momento, si están maduras las condiciones para el diálogo a seis bandas", dijo hoy Kim, quien expresó su esperanza de que "EE.UU. muestre una sinceridad digna de confianza" en un nuevo encuentro multilateral.
Ya el sábado pasado el embajador norcoreano ante la ONU, Han Song-ryol, había apuntado esa posible vuelta a las conversaciones si EE.UU. garantizaba "una política de coexistencia y no interferencia" con el régimen comunista.
El mensaje de Kim Jong-il y su apuesta por las conversaciones a seis bandas (a las que, según el líder comunista, Pyongyang "nunca se opuso") indican un golpe de timón en la línea que seguía hasta ahora el régimen norcoreano.
A pesar de acudir a las negociaciones de Pekín, Corea del Norte había manifestado su desconfianza por ese foro, a la par que exigía una negociación bilateral con EE.UU. y la firma de un pacto de no agresión con Washington.
Esta línea fue rechazada desde un principio por EE.UU., que ha remitido a las conversaciones multipartitas como único foro para resolver el problema nuclear norcoreano.
La presencia de Wang Jiarui en Pyongyang en los últimos cuatro días y sus reuniones con Kim Jong-il y el número dos del régimen, Kim Yong-nam, explicaría la deriva de Corea del Norte hacia esta postura menos enconada.
La KCNA y la agencia oficial china Xinhua indicaron hoy que Wang entregó a Kim Jong-il un mensaje verbal del presidente chino, Hu Jintao, en el que se recordaba la apuesta común de ambos países por una península de Corea "libre de armas nucleares".
A su vuelta este martes en Beijing, Wang dejó entrever en una entrevista a la oficialista Televisión Central de China la importancia del papel que ha desempeñado Pekín en el cambio de rumbo de las autoridades de Pyongyang y su aparente deseo de volver a la negociación.
"Hemos expresado (a los líderes norcoreanos) nuestra preocupación por su declaración del 10 de febrero y les hemos dicho que no apoyamos la posesión de armas nucleares por parte de Corea del Norte", declaró Wang.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Kong Quan, fue si cabe más contundente: "todas las partes deben mostrar sinceridad y flexibilidad para volver al diálogo", en concreto, "Estados Unidos y Corea del Norte deberían esforzarse más y de forma más equitativa".
Según la prensa japonesa y surcoreana, China sugiere que a la "flexibilidad" mostrada por Kim Jong-il a la hora de volver a las conversaciones multilaterales, EE.UU. debería responder con una mayor "comprensión hacia los temores" de Corea del Norte, como se indicaba en el mensaje del presidente Hu entregado en Pyongyang.
"Lo que están diciendo (los norcoreanos) es que quieren algún tipo de salvaguarda de que su régimen actual sobrevivirá", dijo Noriyuki Suzuki, analista de la cadena Radiopress, especializada en Corea del Norte.
Según éste y otros expertos nipones, las declaraciones de la Casa Blanca -con su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, calificando a Corea del Norte como un "reducto de la tiranía"- han contribuido a esa creencia en Pyongyang de que son los siguientes en la lista, después de Iraq y Afganistán.

















