El presidente de EE.UU., George W. Bush, está dispuesto a desafiar al Congreso para que apruebe una serie de medidas controversiales que había propuesto previamente sin éxito alguno, desde grandes cambios en el sistema de pensiones hasta un relajamiento de las leyes de inmigración.

Bush pronuncia esta noche su discurso anual sobre el estado del país, en momentos en que cuenta con el menor nivel de aprobación para un presidente reelecto desde Richard Nixon.

Pese a ello, ha insistido en que su triunfo en noviembre le ha dado un mandato para el cambio, así como capital político para concretar su agenda.

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Bush resalta además como un logro las elecciones iraquíes, a las que calificó de “exitosas” y que también esgrimió como respaldo a su política exterior.

Pero la situación en la nación árabe puede debilitar a Bush, pues si se deteriora, podría socavar la fortaleza política del Presidente.