La película, dirigida por el cineasta chileno Raúl Ruiz, gira en torno a los veinte últimos años de la vida del artista austriaco Gustav Klimt.
El actor norteamericano John Malkovich encarna, sin aspavientos ni grandes esfuerzos, al pintor austriaco Gustav Klimt en una película que el prolífico cineasta chileno Raúl Ruiz está dirigiendo en Viena. El relato se centra en los veinte últimos años de la vida de Klimt (1862-1918), rostro del Art Nouveau en Austria, célebre por su cuadro El beso.
Malkovich admite que no pasa mucho tiempo intentando impregnarse de sus personajes, como puede hacer un actor que tanto admira como el español Javier Bardem. “Pienso en la toma el tiempo que dura la toma”, indica el actor.
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“Actuamos en cuentos de hadas. No conozco a Klimt. Lo único que puedo hacer es imaginar cómo veía el mundo el artista de mi guión”, dice Malkovich, quien confiesa que no sabe dibujar.
En una producción enteramente europea, este actor norteamericano de 51 años, nominado para los Oscar, fue elegido como cabeza de reparto para atraer al público y también por su gran parecido físico con Klimt.
Conoce bien a Raúl Ruiz. En El tiempo de recobrado, la adaptación de Marcel Proust que hicieron juntos en 1999, Malkovich era el barón de Charlus. Luego se cruzaron de nuevo en Les ames fortes. Ruiz no quiere ceñirse a una biografía al pie de la letra. De hecho, imagina el repaso que Klimt habría podido dar a su existencia en el momento de morir, de una crisis cardiaca, a la edad de 55 años.
“Dicen que en un segundo desfila toda tu vida”, recuerda el director chileno afincado en París.
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Ruiz explica que se enamoró de Viena cuando, siendo un joven marxista, supo que Marx, Engels, Lenin y Trotski habían estudiado cómo hacían los Habsburgo para conseguir que convivieran los múltiples pueblos y culturas del imperio austro-húngaro.
La actriz alemana Verónica Ferres, con un inmenso sombrero, encarna a Emilie Floege, la compañera de Klimt. El hijo de Klaus Kinski, Nikolai, interpreta a otro pintor austriaco célebre, Egon Schiele (1890-1918), amigo y discípulo de Klimt. La actriz británica Safron Burrows es una bailarina.
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Al final de la película se ve cómo pierde Schiele a Klimt en su lecho de muerte mientras, simbólicamente, en el exterior los copos de nieve se transforman en gotas de sangre. Célebre por sus representaciones sensuales y eróticas, Gustav Klimt, un mujeriego, fundó el movimiento de la Secesión vienesa en 1897 en ruptura con las normas establecidas por las élites artísticas de fines del siglo XIX.
La película cuenta con un presupuesto de 8,58 millones de dólares y está producida por la empresa austriaca Epo Film con socios en Francia, Alemania y Gran Bretaña. Cuenta con ayuda del fondo europeo Eurimage y en septiembre podría estrenarse en la Mostra de Venecia. Hasta fines de mes en Viena y luego en un estudio de Colonia (Alemania), Klimt se rueda en inglés, algo que repele a los actores europeos. “Hay que vender”, suspira uno de ellos.
















