Carlos Arroyo quiere olvidar sus últimas semanas con el Jazz de Utah. El base puertorriqueño estaba enterrado en el banco del equipo y su relación con el entrenador Jerry Sloan parecía un matrimonio mal llevado.
 
 Me sentía como si tuviera una nube bien oscura encima, comentó Arroyo el martes en una conferencia telefónica con la prensa puertorriqueña. Era como una dictadura.
 
El canje a los Pistons de Detroit le hizo ver la luz.
 
Arroyo fue enviado el viernes a los campeones de la NBA a cambio del centro Elden Campbell y una selección de primera ronda en el sorteo de novatos, y ahora, bajo la tutela de Larry Brown, figura como el segundo armador del conjunto después del estelar Chauncey Billups.
 
Brown conoce bien las habilidades del boricua. Fue testigo cuando Arroyo anotó 24 puntos y dirigió magistralmente la ofensiva puertorriqueña que aplastó a su equipo estadounidense en los Juegos Olímpicos de Atenas.
 
Estoy jugando con un coach que me vio en acción este verano y sabe cómo juego, indicó el anotador de 25 años.
 
Sostuvo que, a diferencia de las postrimerías de su carrera con el Jazz, en Detroit tiene buena comunicación con el entrenador y sus nuevos compañeros.
 
El cariño que hay, que me han demostrado, la bienvenida, eso me ha subido el espíritu, expresó.
 
Arroyo anotó 10 puntos y repartió seis asistencias en 27 minutos de acción en su segundo partido con Detroit, en el que jugó más de lo normal debido a una lesión del escolta Richard Hamilton.
 
Aunque sabe que el puesto titular pertenece a Billups, el isleño confía ganarse poco a poco más tiempo en la cancha.
 
El rol es bien diferente al que tenía en Utah cuando estaba jugando y empezando. Voy a hacer todo lo posible por ganar más minutos y estar en cancha, señaló.
 
Es el quinto año de Arroyo en la NBA con su cuarto equipo. En sus dos primeras temporadas el puertorriqueño tuvo breves estadías en Toronto y Denver, y en la campaña 2002-2003 jugó bajo la sombra del entonces armador del Jazz, el estelar John Stockton.
 
El año pasado, Arroyo despuntó como una grata sorpresa para la franquicia, comenzado como titular en los 71 juegos en que vio acción, y acumulando promedios de 12,6 puntos y cinco asistencias por choque.