Sus paisajes impresionistas le dieron fama internacional. Pero Claude Monet también era un botánico brillante y un estratega del mercado del arte. El Kunsthaus, Museo de Arte de Zurich, expone nuevas perspectivas sobre el arte de Monet en lo que seguramente será el evento artístico más importante de Suiza en esta temporada.
Titulada El jardín de Monet, la exhibición cuenta con 71 obras del artista que cubren las paredes del museo. Las pinturas, saturadas de vivos colores, han sido otorgadas en préstamo por otros museos y coleccionistas privados tanto de Estados Unidos como de Europa.
La exhibición también documenta de forma extensiva los meticulosos esfuerzos de Monet en el diseño de sus cuadros. El artista dijo que siempre trabajó al aire libre, utilizando la naturaleza como su modelo.
En las salas del museo se encuentran cuadros que pintó desde que tenía 25 años hasta el lienzo de nenúfares de 4,6 metros de ancho que completó poco antes de morir a los 86 años, en 1926.
Los documentos que se pueden ver muestran la pasión de Monet por la botánica.
A diario daba instrucciones a sus jardineros, tenía planes precisos para plantar y poseía numerosos libros sobre botánica. Casi por definición, esta muestra no se trata solo de arte, sino también de dinero, de la conexión entre los logros artísticos de Monet y su éxito material, comenta Christoph Becker, presidente del museo y curador de la exposición, en el catálogo de esta.
El éxito, no obstante, evadió a Monet al comienzo de su carrera, cuando uno de sus cuadros le dio su nombre al impresionismo. El movimiento, que rechazaba los métodos tradicionales de pintura, sufrió más de una década de ataques y críticas por parte de la prensa conservadora. La situación financiera de Monet estuvo llena de altibajos.