El  Ministerio de Bienestar entrega un fondo para la alimentación pero hay ayuda de la empresa privada.

La melodía de un viejo pasillo invade el ambiente. La voz femenina, triste, añosa, gastada, sale de uno de los cuartos. En los alrededores un grupo de ancianos conversa, otros leen y unos simplemente permanecen inertes, con la mirada perdida.

La escena es en el centro del Hogar de Ancianos de Babahoyo que hoy cumple 29 años de creación. Allí 73 personas pasan el ocaso de sus vidas a cargo de enfermeras, médicos y voluntarios.

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Cada uno de ellos tiene una historia distinta de cómo llegaron a este sitio; a la mayoría los dejaron sus familiares, otros vinieron voluntariamente “para no ser estorbo de sus hijos”, dijeron, pero y hay también quienes no tienen historia, estaban abandonados en las calles, nadie conoce sus familiares ni ellos quieren o no pueden recordarlos.

“Por eso nuestro trabajo es  darles un buen ambiente, valorarlos y cuidar de su salud”, refiere la directora del local, Adela Olvera Mora.

Las palabras de Olvera se pueden corroborar con los luces y adornos navideños  colocados por estas fechas.

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“En Navidad cantamos, bailamos y hasta jugamos al amigo secreto”, responde con una sonrisa Bella Pazmiño, quien el pasado mes de septiembre, con motivo del Día del Anciano, fue elegida Reina del Asilo, por sus compañeros.

Pero no solo por Navidad se engalana el sitio, aquí también se celebra el Día del Amor y la Amistad, el Día de la Madre y el Padre y otras fiestas nacionales.

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Historias
Aunque alejados o abandonados de sus familiares, los ancianos se muestran optimistas y disfrutan de sus actividades. Durante nuestra visita, el pasado miércoles, Zoila Aspiazu, retocaba su maquillaje y alistaba sus maletas a la espera de una sobrina que la invitó a pasar las fiestas de fin de año en Guayaquil.

José Lara Solano dijo que tiene diez hijos pero que es feliz en este sitio. La directora y sus compañeros lo señalan como es el más religioso, siempre tiene una cita bíblica para alentar a sus compañeros.

Le gusta conversar sobre cualquier tópico, incluso de la situación política y asegura que “el presidente Lucio no los ha olvidado”.

Dolores Andrade es un símbolo del lugar, asegura que tiene cien años y fue una de las primeras personas que ingresó al lugar desde su inauguración. Ella necesita cuidados especiales porque ha perdido la visión y se moviliza en una silla de ruedas.

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Moreno no quiere decir nombres, pero no oculta su tristeza por la suerte que tienen algunos de los asilados.  “Uno de los ancianos tiene 20 hijos, pero ninguno lo viene a visitar y a otro lo encontramos en la calle y no sabemos si tiene familiares”, indica.

Paseos
La directora del asilo sostuvo que los ancianos no pasan todo el tiempo al interior de este local pues con el apoyo de la Policía Nacional organizan paseos a diferentes partes del país. “Ya conocen el Malecón del Salado y hace poco los llevamos a la playa”, anotó.

Entidades del cantón, especialmente escuelas y colegios realizan actividades con los ancianos, les organizan fiestas, concursos o simplemente los visitan para compartir un tiempo con ellos.

Olvera resaltó la labor que realizan las ocho personas que laboran en este asilo y aseguró que no han tenido mayores problemas gracias a la colaboración de los propios ancianos, aunque dice, le duele reconocer que “muchas familias quieren deshacerse de las personas mayores”.

LONGEVOS

Partida ministerial
El Ministerio asigna una partida de 1,25 dólares por anciano; ese dinero se lo destina a la compra de alimentos.

Donación conjunta
La empresa privada y el Ministerio han donado mobiliario al asilo. Hace una semana la dependencia estatal entregó acondicionadores de aire, camas, colchones, televisores y sillas de ruedas para los octogenarios.

Equipado
En sitio está equipado con una capilla, comedor, área de terapia, departamento médico, cocina, lavandería y jardines.

Convenio
Se va a firmar un convenio con la Universidad Técnica de Babahoyo para que los egresados atiendan a los asilados.