La confusión reinaba ayer sobre la situación real en la ciudad sunita de Faluja, donde proseguían los enfrentamientos entre tropas de EE.UU. e insurgentes, aunque a menor escala que en días precedentes, pese a desmentidos del gobierno provisional iraquí.

Según fuentes militares de EE.UU., las tropas norteamericanas luchan calle a calle con los insurgentes, contradiciendo al primer ministro iraquí, Iyad Alawi, que anunció ayer por segunda vez en 24 horas el fin de las “operaciones militares”.

El domingo, Alawi hizo una declaración en ese mismo sentido, luego desmentida por el secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld.

Publicidad

Alawi también negó que en Faluja haya “una crisis humanitaria” y aseguró que envió a Faluja “16 camiones que ya han distribuido comida y medicamentos entre la población”.

Pero la Media Luna Roja calificó de “catastrófica” la situación de los habitantes, quienes afirmaron a través de teléfono satélite a varios medios, que no quedan reservas de alimentos y que ninguna ayuda humanitaria ha penetrado en Faluja.

El portavoz de la Media Luna Roja iraquí, Ahmed Al Raui, aseguró que los mandos estadounidenses impiden la distribución de comida, medicinas y otros bienes de primera necesidad entre la población civil y Amnistía Internacional (AI) declaró su preocupación por la violación de las normas de guerra que protegen a civiles.

Publicidad

Publicidad

El asalto contra Faluja sirvió para aumentar en otros feudos la rebelión iraquí.

Ayer, el ejército estadounidense anunció que realizaba violentos combates contra rebeldes en Baaquba (noreste), que recobró parte del terreno perdido en Mosul (norte), y que mantiene el control en Ramadi, aunque “no es una ciudad liberada”.