Varios países en desarrollo, entre ellos Ecuador, presentaron en la OMC una propuesta para que se aborde el problema de la apropiación genética y de los conocimientos tradicionales en los trámites de patentes.

Se busca establecer  la obligación de informar la fuente y país de origen de los recursos biológicos y saberes ancestrales de  una invención, y así evitar la llamada “biopiratería”.