“Un hermano se quería comprar un Mercedes Benz durante años hasta que se rindió y dijo es muy caro. Mi madre le dijo no te equivoques, no hay cosas caras, sino gente que gana poco. Cierto, yo no puedo pretender más de lo que gano.
“El mismo hermano le dijo luego, madre voy a ser honesto con vos, soy ateo, y era que no podía comprarse el Mercedes y la mujer que quería no le prestaba atención y de todo le echaba la culpa a Dios.
“Mi madre le respondió: ‘Ay mi Dios, qué apenado que debe estar el Rey del Universo, le arruinaste la eternidad, la desdicha que vendrán, vamos a ir de desastre en desastre porque Dios está triste me imagino. Néstor Cabral no cree en Dios; pendejo, pero no tiene ninguna importancia que un pendejo como vos no creas en Dios, lo que sí es importante es que yo no sé porqué él todavía cree en vos por eso estás vivo’.
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“Si yo estoy vivo es porque la vida está conmigo, sino estaría muerto. Y la vida tiene un sentido aunque algunos no lo encuentren.
“Un sacerdote le dijo a mi madre: Sara tienes que cuidar tu vida y ella le respondió, a mí déjeme de joder, a mí no me meta en cosas que no me atañen. La vida es problema de Dios mi responsabilidad es vivirla.
“La vida es asunto de Dios, yo no vengo a cambiarla por nadie, vengo a contar cómo la vivo porque es mi deber contar cómo vivo ese regalo, pero la vida es asuntos de ellos.
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“San Agustín dijo solo pides justicia, pero sería mejor que no pidieras nada. Usa lo que te dieron.
“Borges, que leyó todo, se dio cuenta que mi madre me amenazaba con una frase de Salomón, así que le dijo Sara, para que no se esfuerce en vano quiero recordarle que soy ateo y ella le respondió no joda maestro, solamente hay dos clases de seres humanos: Los que creen y los que creen que no creen.
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“Cuando uno sabe a quién ama es un amante; mas, cuando uno no sabe qué es lo que lo tiene permanentemente enamorado es un religioso. Eso es una religión no es la sotana ni el templo.
“Eso era la Madre Teresa, ella estaba poseída por el amor, no le importaba que sean cristianos o budistas porque se dedicó a atender al prójimo, ella era dedicada al amor.
“Me gustó lo de orgullosamente ateo, a mí me pasaba igual yo no quería saber nada de la vida, pero el Señor me dijo sos un imbécil porque solo vives rodeado de imbéciles; yo te quiero porque sos un príncipe y ese día cambié hasta el día de hoy.
“Todo llega en el momento oportuno. Nada llega antes en la vida.
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“Uno se da cuenta como en el budismo que llega la iluminación en un instante, a lo mejor la persona se viene preparando si darse cuenta, pero llega un instante en que los seres humanos se dan cuenta y cambian su vida. Y ese instante nos llegará a todos”.
















