Una exposición de "las casas y cosas" del celebre poeta chileno Pablo Neruda sirvió hoy en Quito para rendir homenaje al fallecido pintor ecuatoriano Osvaldo Guayasamín, ya que ambos fueron grandes amigos e ideológicamente comprometidos con los indígenas latinoamericanos.
El 85 aniversario del natalicio de Guayasamín fue celebrado con la muestra de fotografías de gran tamaño de las casas que habitó Neruda y de varios de sus objetos personales.
El artista ecuatoriano nació el 6 de julio de 1919 y murió el 9 de marzo de 1999, cuando dirigía la construcción de una de sus más grandes obras, "La Capilla del Hombre", un majestuoso museo ubicado en un cerro quiteño, donde el artista quería reunir lo mejor del arte latinoamericano.
Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura en 1971, nació el 12 de julio de 1904, y es por ello que la exposición inaugurada hoy en Quito es también un homenaje al centenario del natalicio del poeta chileno.
Pablo Guayasamín, hijo del artista ecuatoriano, destacó la "gran y entrañable amistad" que unió a su padre con el poeta chileno, pues ambos compartieron no sólo el arte, sino que, desde sus posiciones de izquierda, "también el pesar por el sufrimiento de los más pobres de los pobres del continente: los indígenas".
"Neruda escribió cosas maravillosas de mi padre, sobre todo de su obra pictórica", especialmente de la colección conocida como "La edad de la ira", destacó.
En uno de sus escritos, el poeta chileno dice de la obra de Guayasamín: "Pensemos dos veces antes de entrar en su pintura, porque no nos va a ser fácil volver", según recordó el hijo del artista ecuatoriano.
El pintor ecuatoriano hizo dos retratos de Neruda. "El primero fue un óleo sobre tela, que le regaló a su amigo, pero que lamentablemente está desaparecido. El otro es una acuarela que la tenemos nosotros, en la Fundación Guayasamín", indicó Pablo Guayasamín.
Recordó que las jornadas por el centenario del natalicio de Neruda comenzaron en Ecuador hace diez días, cuando se desarrolló un encuentro de intelectuales entre los que figuraron el brasileño Thiago de Mello, el chileno Volodia Teitelboim, el cubano Pablo Armando Fernández y el peruano Arturo Corcuera.
La exposición "Las casas y las cosas de Neruda" constituye la continuidad de esas jornadas de homenaje al chileno, ya que la muestra incluye fotografías a gran tamaño, donde sus poemas se intercalan con sus casas y objetos personales.
La obra incluye, "fundamentalmente, la casa de Isla Negra", y muestra la forma "cómo él veía el mar, cómo era su dormitorio, cómo eran sus colecciones de vasos, de botellas, donde escribía sus versos", precisó Pablo Guayasamín.
"Queremos entrar en la vida íntima de Neruda y eso es lo que estamos intentando" con esta exposición que pertenece a la UNESCO y que es una muestra que "viaja por varias regiones del planeta", añadió.
La exposición comenzó en París, luego fue a Brasil, después a Ecuador y se montará en Argentina, Chile y Centroamérica.
Pablo Guayasamín informó, además, de que el próximo 12 de julio la embajada chilena en Quito condecorará al escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, también amigo cercano de Neruda.
El Gobierno chileno ha decidido "entregar 102 medallas a los intelectuales que conocieron o escribieron sobre Neruda en el mundo entero" y por eso se entregará una medalla a Adoum, precisó.
Además, el Gobierno de Chile ha invitado a Santiago a diecisiete personalidades para que, junto a los chilenos, puedan participar en la celebración por los cien años del natalicio de Neruda.
Uno de los invitados especiales, que serán también miembros de honor de la comisión del festejo de este centenario de Neruda, es la Fundación Guayasamín, que recibirá una condecoración en la persona de Pablo Guayasamín. La sensación generalizada era que Colombia estaba más cerca del segundo, que Venezuela del empate. Ferreira se perdió un gol cantado previo al descanso, al definir con un disparo muy avisado en un mano a mano con Angelucci.
Al arrancar el complemento, Venezuela se insinuó distinto y se erigió amenazante: a Rondón le anularon un gol por posición adelantada, un cañonazo de Ruberth Morán desde lejos fue tapado por Henao y situación similar se dio con un zapatazo de Arango.
Colombia, en cambio, hizo el negocio de regular los tiempos hasta el final, ya conforme con el resultado, y la colaboración de Venezuela, que pecó de muchas imprecisiones.
A seis del final, en jugadas sucesivas, Venezuela suspiró con el empate, cuando un tiro libre de Arango fue desviado por Henao y Jorge Rojas se lo perdió al cabecear afuera a boca de jarro.