Me considero uno más de ese 94% que no está conforme cómo están gobernando nuestro país, y seré también uno más de los que salgan a las calles luego de que se acabaron las funciones del circo con tregua del Miss Universo, y de la Asamblea de la OEA.

Muchos ecuatorianos que ahora no creemos, no quisiéramos que el pueblo soberano, de pie otra vez como en enero del año 2000, mande a alguien con sus familiares y amigos a sus casas o a Miami.

Quisiéramos que quien gobierna termine su mandato, pero eso será posible si se da un giro de 180 grados, y además tendrá que deshacerse de quienes están causando un grave daño al Gobierno, como familiares que llegaron después de la segunda vuelta entrando por la ventana.

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Se debe gobernar con los ecuatorianos, no con el Fondo Monetario Internacional, ni recibiendo órdenes de embajadas que defienden intereses muy ajenos a los nuestros.

Si desea alguien seguir siendo Presidente, es sencillísimo: que haga caso a las voces de los Juan Pueblo, no a las de sus enemigos con quienes está aliado desde el primer día. Todavía no se cumple nada de las promesas, porque se está dedicado a satisfacer intereses de los enemigos del pueblo.

Presidente Gutiérrez, empiece a gobernar con quienes lo eligieron, el pueblo, porque de otro modo usted solo está llegando al filo del precipicio.

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Noé Zambrano Ojeda
Guayaquil

Soy partidario de que todo presidente electo debe terminar su mandato.

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Alguien que llega al poder luego de haber liderado un golpe de Estado, sin respetar la Constitución ni el juramento que hizo de defenderla, hoy, para sorpresa de todos, invoca sus derechos constitucionales, a la estabilidad democrática  del país, etcétera; es decir, a todos los preceptos morales y legales que no supo respetar.

Para protegerse de un posible derrocamiento y salvarse de aquella sentencia bíblica que dice: “Con la vara que midas serás medido”, se promociona a compañeros de armas que colaboraron en el golpe del 21 de enero, para que respalden.

Pero Dios quiera que con esa supuesta fortaleza no se le ocurra declararse a nadie mandatario de facto; porque estando ahora en un mundo globalizado, inmediatamente, se le cerrarían al país todos los mercados mundiales, no podríamos comprar ni vender nada; se congelarían los fondos del Gobierno en el exterior, en fin, sería una aventura de brutales consecuencias para todo el país.

Ojalá todos entendamos que los golpes de Estado quedaron en el siglo pasado.

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Ab. Eduardo Sevilla Carvajal
Guayaquil

De un tiempo a esta parte algunos trogloditas se dedican a un nuevo “deporte”: tumbapresidentes, y se les nota el gusto que sienten cada vez que “tumban” uno.

Es tanta la angurrientería, la irresponsabilidad, la ceguera de conveniencia, el egoísmo y las ocupaciones por el nuevo “deporte”, que no se han dado cuenta de la más grande penetración de la que estamos siendo objeto por parte de colombianos y peruanos.

Algunos pensamos que el desangramiento (migración) nacional se debe a un bien orquestado plan concebido precisamente para acceder a los “puestos” que vamos dejando los nacionales que nos hemos ido y seguimos yendo.

Exigimos al Gobierno Nacional que tome en cuenta esta preocupación, la analice, comience una investigación y ponga correctivos que defiendan nuestra integridad territorial.

Creo que es hora de actuar con responsabilidad, de otra manera terminaremos siendo extranjeros en nuestra tierra.

Carlos A. León
Nueva York, EE.UU.
Yo no di mi voto a Abdalá Bucaram, sin embargo, lamenté el hecho que lo despojó de su cargo, a pesar de sus desaciertos como gobernante.

Yo no di mi voto a Yamil Mahuad, e igualmente estuve en desacuerdo con los actos que lo llevaron a tener que salir del Palacio de Gobierno, a pesar de la sombra de corrupción y el caos en que sumió al país.

Gustavo Noboa no movió un milímetro hacia atrás las medidas tomadas que provocaron la reacción popular, y de alguna manera las fue complementando; pero tampoco tuvo un gobierno fuerte políticamente y al final pesó más la cuestión personal que el Ecuador, porque no le dejó la mesa puesta al nuevo gobierno, palabras textuales dichas por él para no avanzar con el paquete de reformas necesarias, aunque duras.

Tampoco voté por Lucio Gutiérrez, y ya me estoy cansando de este ciclo vicioso de rumores de desestabilización, de componendas en el Congreso. No creo que el Gobierno actual esté libre de errores, pero estoy seguro que existen suficientes leyes para corregir y sancionar los desaciertos cometidos. Pero una vez más, pretender cambiar un presidente legítimamente elegido dice mucho en relación con la clase política.

Uno de los principales problemas que originan este tipo de situaciones es la elección de legisladores en la primera vuelta, ya que casi nunca se da que el partido que gana la Presidencia de la República tiene una  mayoría legislativa sólida.

Gobiernos que para poder lograr una mayoría en el Congreso han tenido que utilizar estrategias con sus adversarios políticos, y dudo que al final en todos los casos el pueblo haya sido el gran beneficiado de esas alianzas.

¡Basta! ¿Por qué creemos que cambiar a un presidente legítimamente elegido es la solución a los males que aquejan al país? Eso es falso. Lo demuestra la historia.

Aprendamos a castigar en las urnas a quienes no cumplieron las promesas dadas en las campañas. Democráticamente aprendamos a resolver los problemas con respeto y orden, caso contrario habremos demostrado que aún no maduramos en el manejo de un Estado democrático.

Alfredo Sánchez Ycaza
Guayaquil
El Gobierno, para encontrarse en una situación crítica en materia económica, política y social, ha contratado “asesores presidenciales” en cada campo, y pagado buenos honorarios por sus servicios, aunque los resultados no han sido buenos, ni han ayudado a la solución de los problemas.

Ahora, no es importante establecer quiénes son responsables de la situación del país, sino encontrar la solución a los problemas que originaron la crisis gubernamental. Eso no se consigue solo cambiando ministros, sino también a asesores presidenciales, cambiando políticas de Gobierno para que  se beneficien las necesidades de las mayorías, no las de ciertos grupos.

Es hora de que todos los asesores presidenciales trabajen con todos los ministros y sectores productivos del país, para mantener la mejor salida a la crisis gubernamental, sin afectar el sistema democrático y respetando la Constitución de la República.

Eco. Ángel Calderón Mayorga
Guayaquil