El ministro británico de Sanidad, John Reid, ha creado una curiosa polémica en el Reino Unido por afirmar que el tabaco es uno de los pocos placeres que les quedan a los pobres.
A juicio del máximo responsable de Sanidad del Reino Unido, la clase media está obsesionada con dar ejemplo a los sectores menos favorecidos de la sociedad, pese a que el tabaco no es uno de los peores problemas a los que se enfrentan.
Las declaraciones del Ministro provocaron ayer reacciones de protesta de las asociaciones antitabaco y de la oposición.
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Un portavoz del grupo Medidas contra el Tabaco y a favor de la Salud (ASH, en inglés) calificó las opiniones de Reid de increíblemente condescendientes y reiteró que es preciso contar con espacios de trabajo libres de humo.
Según ese grupo antitabaco, el Ministro británico de Sanidad está obsesionado con que la clase media se impone sobre la trabajadora y argumentó que las clases medias tienen una mayor posibilidad de alcanzar los 70 años que los sectores más desfavorecidos debido al tabaco.

















