El perseguido líder radical iraní Muqtada al-Sadr retó este viernes a Estados Unidos con un combativo discurso en el que se negó a desarmar sus milicias, reiteró que no negociará con los ocupantes y advirtió que "correrá la sangre" si los soldados entran en la ciudad santa iraquí de Nayaf.
Al-Sadr pudo evitar el acoso estadounidense y presentarse, como cada viernes, en la mezquita-fortaleza de Kufa, cinco kilómetros al este de Nayaf, donde predicó el sermón preceptivo del viernes ante miles de seguidores.
"No nos vamos a rendir a las tropas de ocupación. No nos vamos a retractar de nuestra exigencias del fin de la ocupación, porque no existe ni soberanía ni poder bajo la ocupación", aseguró el clérigo, al que jaleaban sus seguidores.
Su desafiante discurso recibió el apoyo tácito del principal guía espiritual de los chiís iraquíes, el gran ayatolá Alí al-Sistani, que advirtió este viernes que la ciudad santa de Nayaf "es una línea roja que los norteamericanos no deben traspasar en su conflicto con Al-Sadr".
Miles de soldados estadounidenses rodean Nayaf desde que hace 12 días el clérigo, de 32 años, llamó a la desobediencia civil en todo Iraq.
El mando militar norteamericano ha advertido que su objetivo es capturar "vivo o muerto" a Muqtada, al que acusan de instigar el asesinato del clérigo moderado chií Abdel Meguid al-Jui, poco después de regresar de su exilio en Londres.
"Nayaf y Kerbala y otros lugares santos de Iraq no pueden ser profanados por los ocupantes", dijo Muqtada antes de insistir en que no disolverá la milicia que controla, tal y como le exige Estados Unidos.
"A aquellos que me piden que disuelva las Brigadas de Al-Mahdi les digo que no lo haré bajo ninguna circunstancia. Esta milicia fue creada por mí en cooperación con el pueblo iraquí", advirtió.
Sus palabras arremetían contra EE.UU., pero también contra los 25 miembros del Consejo de Gobierno Provisional iraquí, fomentado por Washington, que han sugerido que las Brigadas del Mahdi se transformen en una agrupación política.
Además, ponía en entredicho a uno de los miembros del referido Consejo, quien pidió "flexibilidad" a EE.UU. en su enfrentamiento con el líder radical chií, después de que observara cierta apertura por parte de al Sadr.
"He percibido flexibilidad en la actitud de al-Sadr", dijo a los periodistas Ibrahim al-Yafari, uno de los representantes chiís del Consejo.
El Mahdi, nombre de la milicia de al-Sadr, es el decimotercer imán para los chiís duodecimanos, que según su creencia llegara al final de los tiempos para extender el Islam por el mundo.
Las Brigadas de al-Mahdi, fuertemente armadas, se enfrentaron la semana pasada con las tropas de la ocupación en Bagdad y otras ciudades del sur de Iraq, en una espiral de violencia que costó la vida a más de un centenar de civiles y activistas, y de casi una veintena de soldados.
Al-Sadr también desestimó este viernes cualquier tipo de acuerdo con las fuerzas de ocupación estadounidenses y pidió que sean juzgados los militares de EE.UU. por el asesinato de ciudadanos iraquíes en Faluja y otras ciudades.
Frente a las cámaras de televisión que retransmitieron después el sermón, al-Sadr también instó a los grupos armados iraquíes que dejen de secuestrar extranjeros en Iraq porque contradice los principios del Islam.
"Permitid al resto de los iraquíes de que se den cuenta de que Estados Unidos nunca va a abandonar Iraq, por eso os digo que no existirá una traspaso de poder" el próximo 30 de junio, dijo el líder chií, que parecía muy tranquilo.
Testigos iraquíes citados por las televisiones árabes aseguran que se desatado combates entre los marines que cercan Nayaf y Kufa y milicianos de Al-Sadr cerca de la localidad de Um al-Abasiya, antiguo fortín del clérigo.
En esos combates habrían muerto dos iraquíes, y un convoy de EE.UU. se habría movido, en compañía de aviones de guerra, hacia la ciudad de Kufa.

















