América Latina reclama "mecanismos más flexibles" a los organismos financieros internacionales para pagar su deuda externa y al mismo tiempo incrementar el gasto social para combatir la pobreza.
 
Durante la 45 Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo, que se celebra en Lima su segunda sesión plenaria, los ministros de la región coincidieron el lunes en la necesidad de que el BID, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)  ofrezcan un mayor abanico de posibilidades para pagar las obligaciones crediticias sin que se ahoguen las economías.
 
El ministro mexicano de Hacienda, Francisco Gil Díaz, apostó por la aplicación de instrumentos financieros "más flexibles y abundantes" .
 
Por su parte, el ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna, planteó llevar adelante "un proceso con buena fe" en el que su gobierno "no promete aquello que es imposible materialmente cumplir" en una reestructuración de la deuda que no "será amigable" para los mercados.
 
En su informe anual, que cifra el crecimiento económico para el próximo año en un 4 por ciento, el BID afirma que sus préstamos llegaron a la cifra récord de 8.900 millones de dólares en el apoyo a programas de desarrollo económico y social de la región.
 
El ministro brasileño de Planificación, Guido Mantega, destacó que la región es testigo del inicio de un crecimiento pero remarcó que tiene un "atraso acumulado".
 
Mantega insistió en su propuesta de que el BID no contabilice como superávit primario las inversiones en proyectos sociales y de infraestructura.
 
"Tenemos que defender la revisión de los cálculos fiscales de los proyectos de infraestructura económica y social financiados por el Banco, en diálogo con el FMI y el Banco Mundial", dijo.
 
El presidente de Perú, Alejandro Toledo, recordó su propuesta, presentada el año pasado en la Cumbre del Grupo de Río celebrada en Cuzco, de poner en marcha mecanismos financieros para el pago de la deuda externa, "para que cesen los ruidos de las ollas y platos en las calles".
 
La propuesta del gobernante peruano consiste en separar de la contabilidad del déficit fiscal los gastos corrientes de los de inversión para dar a los gobiernos "mayor oxígeno financiero para incrementar la inversión pública".
 
El ministro de Economía de Ecuador, Mauricio Pozo, solicitó no olvidar la estrecha vinculación entre la necesaria disciplina macroeconómica con las realidades políticas y sociales en América Latina.
 
Pozo instó a modificar el registro metodológico de ciertas inversiones públicas para que éstas no entren en el cómputo del superávit primario.
 
El titular de Economía ecuatoriano, que ofreció su país como sede de la Asamblea del BID de 2009, reseñó los esfuerzos de su Gobierno por superar la pobreza, pero reconoció que chocan con una "realidad social empobrecida, con inequidades radicales y con importantes deficiencias en infraestructura básica".
 
En tanto, el ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, afirmó en Lima que "Argentina es como un alcohólico que ha acumulado deuda durante muchísimos años", que "debe ordenarse internamente" y "renegociar externamente" antes de regresar a los mercados de capitales.
 
Lavagna adelantó que su país volverá este año a los sistemas de capitales y que "es simplemente un problema de oportunidad".
 
Dijo que no existe un país en el mundo "que haya subido su deuda externa" a niveles como la Argentina, donde la cifra se incrementó de 7.800 millones de dólares a 170.000 millones en el periodo 1975-2004.
 
En su discurso ante la Asamblea, Lavagna expresó su confianza en que alcanzará "un acuerdo sustentable" con los acreedores privados, con los que negocia el proceso de reestructuración de una deuda de 88.000 millones de dólares.