La estatua de la Libertad, una de las atracciones turísticas más famosas de Estados Unidos, puede reabrir el próximo año, por primera vez desde los ataques del 11 de septiembre del 2001, tras una remodelación de cinco millones de dólares para mejorar la seguridad, dijeron ayer funcionarios locales.

El trabajo comenzó en septiembre pasado cuando el Servicio Nacional de Parques, que administra el monumento, un regalo de Francia en 1886, comenzó a estudiar vías para garantizar que los visitantes puedan salir de la estatua con seguridad, en caso de una emergencia.