La pandemia del sida, que aflige en especial a África, con 29 millones entre contagiados y enfermos, y muy en particular a sus regiones Central y Meridional, se traduce ya en generaciones de huérfanos cuyo único futuro será el hambre y la pobreza, dice un informe presentado este miércoles en Johannesburgo por la ONU.
La directora ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Carol Belammy, tras presentar el informe "Las Generaciones Huérfanas de África" dijo a EFE que el futuro de ese continente está en peligro.
"Debemos mantener a los padres con vida y asegurar así que los huérfanos y otros menores, en situación de gran vulnerabilidad, asistan a sus escuelas y estén protegidos de la explotación y el abuso", señaló Belammy al ser preguntada respecto a que si temía por las futuras generaciones africanas.
África subsahariana es hogar de casi las tres cuartas partes de personas infectadas en el mundo con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o que han desarrollado la enfermedad del sida, y en la misma región viven ocho de cada diez niños que han perdido a sus padres por el mal, indica el informe de Unicef.
No obstante, es precisamente en África donde solo un 1 por ciento de los 29 millones de personas infectadas o que han desarrollado la enfermedad tiene acceso a medicamentos que puedan prolongar sus vidas.
En el pasado año cerca de tres millones de africanos murieron a causa del sida y en muchos países las defunciones ya igualan al número de contagios, lo que significa un "círculo vicioso" de infección, sufrimiento y muerte.
El documento confirma que en el año 2010 más de 20 millones de menores en las regiones subsaharianas habrán perdido al menos a uno de sus padres a causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, y en esa época la mitad de los huérfanos en la región habrán visto morir a sus padres por la pandemia.
Cifras "escalofriantes" que Belami considera un "atropello e inaceptable sufrimiento para los más pequeños".
No obstante, África permanece notoriamente indiferente y son muy pocos, de los países más afectados al sur del Sahara, que se han comprometido o pueden afrontar la catástrofe humanitaria.
El informe de Unicef advierte de que el fracaso a responder a la crisis de los huérfanos en África no solo amenaza el futuro de los niños, sino también las posibilidades de desarrollo de sus comunidades y países.
El aumento imparable de huérfanos del sida supone un peso insoportable para las frágiles estructuras sociales africanas, indica el documento, pues familias ya de por si numerosas tienen que hacerse cargo del 90 por ciento de los jóvenes que perdieron a sus padres.
Como resultado, la ONU advierte de un incremento de la pobreza, absentismo escolar, malnutrición, y exposición de los más pequeños a la prostitución y otras formas de explotación de menores, como su empleo con muy escasa o ninguna remuneración.
Para la agencia de la ONU la proyección actual de la orfandad en África es solo "el comienzo de una crisis de proporciones gigantescas" y afirma que "lo peor está aún por llegar".
Thabisane Rasing, una niña de 13 años de la provincia norteña de Limpopo, cercana a la frontera con Zimbabue, dice que cuando sea mayor quiere encontrar la cura para el sida, enfermedad que sufre.
La respuesta de Thabisane, quien junto con otros niños asistió en el centro de Johannesburgo a la presentación del trabajo de Unicef, dice mucho de un país que poco a poco admite con resignación la peor plaga sufrida en su historia, la que diariamente se cobra la vida de 600 personas de edades comprendidas entre los 25 y los 34 años.
La ex primera dama sudafricana, Graca Machel, esposa de Nelson Mandela, reconocida defensora de los más desamparados, recientemente dijo que "el derecho de los niños no puede posponerse. Debemos comenzar ahora una acción inmediata y para ello necesitamos un nuevo sentido de la urgencia".
El trabajo de "Las Generaciones Huérfanas de África" fue presentado simultáneamente por Unicef en Sudáfrica y Ginebra.

















