Las fuerzas de EE.UU. detuvieron a la esposa e hija del ex presidente del Consejo de la Revolución, Izzat Ibrahim Al Douri, supuesto "cerebro" de los ataques de la resistencia, que de nuevo este miércoles saboteó el más importante oleoducto de Iraq.
Las dos familiares del que fuera mano derecha de Saddam Husein fueron apresadas el martes en la localidad de Samarra, a unos 140 kilómetros de Bagdad, junto a otra persona, al parecer el hijo de un médico, indicó el teniente coronel Willian McDonald, portavoz de la IV División de Infantería.
El mando central de las fuerzas EE.UU. cree que Izzat Ibrahim, el número seis de la lista de los 55 iraquíes más buscados, es quien ha coordinado algunos de los últimos ataques contra las unidades y bases estadounidenses.
La artillería estadounidense destruyó hace casi dos semanas la mansión que poseía cerca de la ciudad de Tikrit, al sospechar que esta servía de cobijo a los miembros de la resistencia.
El segundo jefe de operaciones militares, general Mark Kimmit, señaló la pasada semana que las tropas de EE.UU. han intensificado la búsqueda de Izzat Ibrahim, de 61 años, y que están estrechando el cerco en torno al fugitivo, aunque la detención de la esposa e hija parecen no haber arrojado nuevas pistas sobre su paradero.
"En el vecindario donde está el edificio en el que capturamos a su esposa e hija, no había señales de Izzat Ibrahim, que creemos tiene problemas con su salud", dijo el teniente coronel McDonal.
Izzat Ibrahim, mano derecha de Saddam y por cuya cabeza las fuerzas de EE.UU. ofrecen una recompensa de diez millones de dólares, fue puesto poco antes del inicio de la guerra al mando de la defensa de la región norte de Iraq.
Por segunda vez en menos de una semana, se declaro el miércoles un incendio, aparentemente causado por un nuevo sabotaje, en el oleoducto que conecta los importantes yacimientos de Jambur con la gran tubería que transporta el crudo hasta el puerto de Ceyhan, a orillas del Mediterráneo.
El incendio se produjo cerca del pueblo de Sharqat, y a unos 60 kilómetros al norte de Baiji, donde se levanta la mayor refinería de Iraq, con capacidad para procesar a diario 300.000 barriles de petróleo.
Las instalaciones petroleras, primordiales para los planes de reconstrucción de Iraq, son uno de los objetivos que los insurgentes atacan con mayor asiduidad, debido a su vulnerabilidad y pese a que son protegidas por varios miles de guardias de compañías privadas contratadas por la Autoridad Provisional de la Coalición.
Poco antes de que el secretario británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw compareciera ante la prensa después de su llegada anoche a Bagdad, la resistencia disparó al menos tres cohetes sobre un barrio residencial cercano al cuartel general de la coalición, causando dos heridos.
Los tres proyectiles impactaron sobre una estación de autobuses, un comercio y un bloque de apartamentos, señaló el capitán David Gerken, portavoz de la Primera División Blindada.
Por su parte, Straw, admitió en rueda de prensa, que la situación en Iraq continua siendo "difícil", aunque se mostró confiado mejorará con el traspaso del poder al pueblo iraquí.
Straw añadió que es "incuestionable" que las acciones llevadas a cabo por la coalición para desalojar del poder a Sadam Husein han sido beneficiosas para Iraq, y que en el futuro las condiciones de vida mejorarán.
"Ha habido un gran progreso en muchas áreas. La situación de la seguridad continua siendo difícil", añadió el jefe de la diplomacia británica.
Al menos 183 soldados estadounidenses han muerto en Irak desde que el pasado 1 de mayo el presidente estadounidense, George W. Bush, declaró el final de las operaciones de combate a gran escala.
El Consejo de Gobierno iraquí confirmó el lunes en una carta al Consejo de seguridad de la ONU, que en junio se procederá a la disolución de la Autoridad Provisional de la Coalición que encabeza EE.UU., y dirige el estadounidense Paul Bremer.
Cerca de 9.800 soldados británicos permanecen en Irak, la mayoría en las provincias del sur.

















