La capital de la provincia de Sucumbíos cobró una inusual actividad tras el anuncio de un proceso judicial por daños ambientales contra la petrolera.

Nueva Loja está prácticamente tomada por cientos de campesinos e indígenas, ejecutivos y funcionarios de la petrolera Chevron Texaco, periodistas y ecologistas, con ocasión del juicio que se inicia hoy en la Corte de Justicia de esta ciudad contra esa empresa, por parte de 30 mil comuneros que la acusan de supuestos daños ecológicos.

La expectativa internacional sobre este proceso se refleja en la presencia de una veintena de periodistas de Estados Unidos y Europa, entre ellos de la cadena de televisión CNN, los diarios norteamericanos The New York Times, Los Ángeles Times y Sacramento News, además de las cadenas europeas CBS y BBC.

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Es la primera vez en la historia que un juez de Estados Unidos (donde se inició el proceso hace 10 años) transfiere un juicio a otro país, en este caso Ecuador, y obliga a que la empresa demandada (Texaco) acate esa decisión, manifestó Louis Dematteis, periodista norteamericano de la agencia Reuters.

Delegados de 30 mil indígenas y campesinos de 47 comunidades de Orellana y Sucumbíos iniciaron el juicio contra la Texaco en 1993, en la Corte de Nueva York. El 13 de agosto del 2002, la justicia norteamericana resolvió que el caso se reinicie en Ecuador.

La demanda se presentó en la Corte de Justicia de Nueva Loja, el 7 de julio y fue aceptada por su presidente, Alberto Guerra. Hoy, a las 09h00, los abogados de Chevron Texaco, dirigidos por Adolfo Callejas Rivadeneira, contestarán en una exposición que consta de 110 fojas.

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Desde la tarde de ayer comenzaron a congregarse en esta ciudad cientos de campesinos e indígenas, algunos de ellos residentes en comunidades alejadas, de las que se sale luego de caminar hasta ocho horas por el fango, tomar canoas y finalmente vehículos.

Alba Guamán, de 56 años, de la comunidad San Carlos, en Orellana, afirmó que quería estar presente en el juicio porque ella es una de las decenas de afectados por las acciones de la petrolera en su comunidad, entre 1972 y 1992.

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En ese sector y en otros de Orellana y Sucumbíos aún existen lagunas de crudo que eran utilizadas por la Texaco como depósitos de residuos y que cuando llueve se rebosan y contaminan los ríos, mencionó Alba.

Sin embargo, los abogados de Texaco afirman que se cumplió con el Estado ecuatoriano en las labores de remediación ambiental, y sus instalaciones las entregó a la estatal ex CEPE (Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana), hoy Petroecuador.

CRONOLOGÍA
1967.
La compañía Texaco-Gulf descubre el primer pozo petrolero cerca a Lago Agrio.

1970. Se firma el contrato de construcción del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) con la compañía Williams Brothers, contratista del consorcio Texaco-Gulf, a un costo de $ 117’000.000 para ser amortizado en 14 años.

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1972. El consorcio Texaco-Gulf inicia la exportación de petróleo.

1974. Compra de acciones de la Gulf que da paso al consorcio CEPE-Texaco Gulf, en el que las empresas norteamericanas mantienen 37,5% de acciones cada una y CEPE (Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana) el 25%.

1977. Después de cinco meses de negociaciones entre el Gobierno y la Ecuadorian Gulf Oil Company, el Estado, a través de CEPE, adquiere las acciones de Texaco, iguales al 37,5% del paquete accionario. La medida determina la nacionalización legal de la industria carburífera.

1992. La compañía Texaco Petroleum concluye el contrato de concesión para explotar petróleo en la Amazonia; la reversión definitiva de todas las acciones de esa empresa pasan a Petroamazonas, que asume el control total de la producción petrolera.