En muchos casos, los afectados prefieren mantenerse en el anonimato, temerosos de alguna represalia, o convencidos de que aun siendo inocentes su prestigio quedará manchado porque las rectificaciones nunca alcanzan la debida difusión.

Varias veces hemos afirmado que merece aplauso cualquier gestión que se haga para cobrarle a los malos pagadores, coautores de la crisis bancaria; no podría ser de otro modo, puesto que se trata de un acto de estricta justicia que aportará a la salud económica del país. Pero eso no justifica que se falte el respeto a la dignidad y al buen nombre de ciudadanos honestos.

La AGD deberá mejorar entonces los correctivos que sus representantes ofrecieron para que estos errores no se repitan.

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Los atropellos nunca son buenos, ya que implican siempre una falta de respeto a la ley; pero se vuelven inadmisibles cuando además producen agravio a personas inocentes.