Cuando el reloj marcaba 5 minutos del primer tiempo se escucha que alguien toca la puerta en la casa de Édison Méndez.
Nadie la abre, porque la alegría del gol ha llegado hasta El Juncal. De repente, entra Ricardo Javier Pavón, sobrino de Édison, quien afirma que la Sombra Espinoza no la rozó, fue gol de mi tío.
Casi desde las 15h30 en la vía a Pimampiro, más de 20 mujeres lavan sus prendas, mientras el sol de la tarde se intensifica cada vez más.
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Las calles están casi desiertas, Michael Javier Borja (11), sobrino de Cléver Chalá, explicó que “muchas personas del pueblo viajaron a Quito para ver el partido de la Tri. Esta vez no se instalará la pantalla gigante que se colocaba en el pueblo para los partidos del mundial”.
A una cuadra se encuentra el jugador de Aucas, Walter Iza, quien visita a su familia.
El Conejo muy amable sale de la pequeña casa de sus padres, con una mano saluda y con la otra sostiene a su pequeña hija.
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Iza recomienda ir a la casa de Édison Méndez para ver el encuentro de la selección.
Allí, en la sala, que tiene un televisor de 21”, se encuentran Álvaro de Jesús y Martires Quinteros, dos policías del sector, junto con el gran ex crack que nunca salió de El Juncal, Melidio Ocles.
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Barón Delgado, cuñado de Méndez, es el anfitrión del lugar, quien destapa seis cervezas para todos.
Los nervios hacen que en el sitio solo se escuche la transmisión, hasta que el árbitro inicia el encuentro.
A Barón le gusta más el delantero Otilino que Carlos Tenorio: “Especialmente por la máscara”, explica.
Aunque, acepta que Carlitos también tiene lo suyo, sobre todo cuando ayer metió el segundo gol.
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Entonces, se levanta y abre las cuatros cervezas que llegaron recién y brinda por el defensa mundialista Ulises De la Cruz, quien dio el pase.
Al final del encuentro los sentimientos se entrecruzan, Melidio afirma: “Se ganó, pero faltó jugar bien”.
Veinticinco minutos más tarde la sala se encuentra desierta y un rayo de luz enfoca un póster enmarcado de Méndez, que tiene una leyenda en la parte superior que dice “con fe todo es posible”.
Afuera de la casa, el futbolín del patio cada vez tiene más asistentes.
El sol se oculta y el caudal del río se incrementa a lo lejos y ahora todos esperan el choque ante Brasil en Manaos.
RESTO DEL PAÍS
EN RIOBAMBA
Centenares de riobambeños, vistiendo camisetas de la selección nacional, otros envueltos en banderas y desafiando el frío de la serranía, salieron a las calles y avenidas del centro de la ciudad para festejar el triunfo frente a Venezuela. La tradicional feria del sábado, en los mercados La Condamine, La Merced, Santa Rosa, San Alfonso, San Francisco, se paralizó por 90 minutos, porque los comerciantes prefirieron observar el cotejo a través de la pantalla chica.
QUEVEDO
“Sufrimos hasta que llegó el gol tranquilizador de Carlos Tenorio, porque Venezuela nos estaba encimando”, dijo Alfonso Vélez, quien disfrutó con otras cuarenta personas del triunfo ecuatoriano, la tarde de ayer, en pantalla gigante en una heladería del centro de la ciudad. La gente observó el fútbol, en su mayoría en sus hogares; sin embargo, varios locales comerciales colocaron televisores, para que sus clientes vieran el partido mientras se servían bocaditos. Como es el primer partido, estuvo bien la selección, pero para el miércoles debe mejorar ante Brasil, señaló Omar Chévez, otro aficionado que celebró el triunfo del equipo de todos.
MANTA
Un carro con parlantes hizo llamados, desde horas de la mañana, a los residentes del puerto manabita para participar en la caravana después del partido. Esat salió del malecón, recorrió varias calles de la ciudad y terminó en Tarqui. El optimismo siempre estuvo presente en los manteños y nunca dudaron de un triunfo ecuatoriano. Una pantalla gigante se instaló en las afueras del hotel Oro Verde, lo que fue bien visto por los aficionados. Algunos hinchas se han organizado y viajarán en vuelo directo Manta-Manaos para ver a la selección.
CUENCA
El silencio de las calles contrastaba con la emoción vivida por la mayoría de cuencanos que en familia siguieron las incidencias del encuentro futbolístico entre Ecuador y Venezuela, desde sus hogares. Tras el segundo gol, algunos vehículos empezaron a salir pero no se perdían el final del partido y lo escuchaban a través de sus radios. En la Remigio Crespo Toral, al llegar la noche también empezaron a arribar los asistentes a una de las salas de los Multicines, que se llenó en un setenta por ciento; también gran número de autos, cuyos ocupantes eran animados a hacer sonar sus pitos y agitar las esporádicas banderas por quienes se apostaron en las aceras. Entre ellos, un grupo de jóvenes llevó su tambor, trompeta, el güiro, bailaban y anunciaban así que el festejo recién se prendía, para continuar durante la noche de ayer y madrugada de hoy.
















