Muchos hablamos y ponemos más atención al día tan especial dedicado a mamá (y eso está bien), pero pocos nos fijamos  en ese ser que, sin darnos cuenta, también nos regala lo mejor de su vida: el padre.

Cuántas veces él sacrificó su sueño por salir a trabajar temprano o dejó de lado alguna actividad recreativa o una reunión con amigos para extender su jornada y así ganar  horas extras para que le alcance el dinero y comprarnos el juguete que tanto deseábamos.

Aun cuando se lo considera la figura  dura del hogar suele ser tan dulce y tan tierno como nadie.
Recordemos cuántas veces  nos hemos sentido derrotados y en esos momentos él ha estado ahí para decirnos: ¡Sí se puede! y nos ha impulsado a seguir adelante.

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Talvez porque solo vemos  esa imagen fuerte muchos jóvenes no entendemos cuando nos reprende por algo que hicimos mal.

Si tan solo pudiéramos contar la horas de su vida que sacrifica por la nuestra, nos daríamos cuenta que no nos alcanzaría toda la existencia para pagárselo.

Por eso y mucho más demos gracias a nuestros padres y demostrémosles cuánto lo amamos.

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* 19 años, estudiante de 3º curso en Turismo y Hotelería de la Universidad de Guayaquil. Una de sus distracciones  es hacer deportes, practica el baloncesto.