Indígenas del clan Taromenane, de los Tagaeri, incendiaron el pasado viernes un complejo turístico ubicado a cuatro horas de la población de Tigüino, para vengar la muerte de 25 de sus miembros ocurrida el pasado lunes.
Con este hecho, en las zonas de Tigüino, Bataburo y otras comunidades Huaorani, ubicadas entre las provincias de Pastaza y Orellana, se vive un ambiente de guerra.
Una comitiva de huaorani partió la madrugada de ayer hacia el sector donde se encontraban las cabañas de propiedad de la empresa Kembery Tour, de Vicente Sevilla.
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Fabián Menquino, un huaorani que trabaja en esta propiedad, dijo que la acción se debe a que en las cabañas emplean a varios miembros de su comunidad.
Destacó que hasta el pasado jueves estaban alojados 24 turistas, en su mayoría estudiantes norteamericanos que realizaban estudios sobre plantas medicinales y que fueron evacuados de emergencia.
Menquino indicó que el ataque de los Taromenane ocurrió a las 08h00. “Quemaron la cabaña de recepción y las de hospedaje.
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“Es seguro que fueron los Taromenane porque no se llevaron nada, se quedaron los chanchos y la comida”, dijo.
Militares de la brigada 19 Napo resguardan en los accesos a la zona de Tigüino. Se conoció que madereros que operan en la zona se retiraron por temor a represalias.
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Fue venganza
Tiri Omaca, huaorani de 40 años, ratificó que los muertos son alrededor de 25 del clan Taromenane.
El indígena admitió que participó “junto a otros ocho huaorani en el operativo para vengar la muerte de sus familiares ocurrida hace cinco años”, anótó.
Narró que viajaron dos días hasta localizar la casa del clan, en la parte alta del río Cuchiyacu, en Pastaza.
“Fuimos en busca de ellos para cumplir una promesa. Al llegar, los Taromenane nos lancearon, pero nos salvamos porque disparamos las cartucheras y luego utilizamos lanzas para eliminar a nuestros enemigos”, dijo Omaca.
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Recordó que entre los 25 muertos había niños, mujeres y guerreros, entre ellos estaban 10 abuelas y un abuelo.
“La cabeza que cortamos era de un hombre que estaba en una hamaca, pero ya está enterrada en nuestra comunidad”, dijo el indígena.
Reiteró que no aceptarán una ley que los juzgue, “porque se trató de un enfrentamiento entre enemigos”.















