Una nueva tendencia ha nacido en Broadway, donde las grandes obras teatrales ahora adquieren el formato de simple lectura, con el que los costos se limitan básicamente a pagar un reparto formado por estrellas de Hollywood.

Se abre el telón y el escenario del teatro "Ethel Barrymore" aparece vacío; las luces son simples, y tan sólo unas cuantas sillas colocadas en fila conforman el decorado.

Los actores van apareciendo vestidos de forma informal y bajo el brazo llevan el libreto de "Salomé" de Oscar Wilde, una adaptación de la historia evangélica de la decapitación de Juan el Bautista.

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La dirección corre a cuenta de Estelle Parsons, una de las actrices que Al Pacino dirigió en 1996 en su película "Buscando a Richard", y que actualmente es la directora artística de la prestigiosa escuela Actors Studio.

Hace tres años, Parsons junto con Al Pacino, que copreside el Actors Studio, empezaron los preparativos para llevar los clásicos a Broadway en formato de lectura pública, y entre las opciones teatrales que barajaron estaba "Edipo Rey", de Sófocles, que no se había interpretado en Broadway desde la década de 1940, aunque finalmente se decidió presentar Salomé.

El aclamado actor ya trabajó en otras lecturas públicas como el "Don Juan", de George Bernard Shaw, y, según afirmó la actriz Dianne Wiest en el diario "Newsday", lo que realmente atrae a los actores y actrices a participar en este tipo de puestas en escena es la libertad de acción y la flexibilidad en la interpretación.

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Al Pacino encarna a Herodes, Rey de Judea, mientras que el papel de su esposa, la sardónica Herodías, está protagonizado por Wiest, ganadora de dos Oscar, mientras Marisa Tomei interpreta a su hijastra, Salomé.

"Salomé" no es el primer espectáculo que adopta esta fórmula, ya que el ciclo del "City Center Encores!" produce regularmente lecturas de conciertos y de musicales tradicionales.

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También en estos momentos forma parte de la cartelera neoyorquina la lectura de "The Exonerated", una pieza documental sobre la vida de los reclusos sentenciados a muerte en EEUU y cuyas penas fueron conmutadas después de años en prisión.

Estas producciones teatrales tienen un común denominador que se caracteriza por combinar la lectura aséptica y fría, con una puesta en escena minimalista y, lo más importante, los personajes están interpretados por estrellas de primera línea como Richard Dreyfuss, Jeff Goldblum, Bebe Neuwirth, Tim Robbins o Peter Gallagher.

En el caso de "Salomé", la razón que mencionó la directora para adoptar esta fórmula es que la opulencia de los escenarios palaciegos y bíblicos distraería al público del lenguaje lírico y a la vez corrosivo de Wilde.

Otras producciones en este formato de lectura pública están ya en cadena de producción, entre ellas "Edipo Rey" y "Los días felices", de Samuel Beckett.

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Para el director artístico del programa "City Center Encores!", Jack Viertel, la adopción de esta fórmula tiene mucho que ver con razones presupuestarias, especialmente en estos malos tiempos que corren en la economía.

Además, permite a actores que tienen una extensa agenda de compromisos profesionales turnarse en el reparto con un mínimo de preparación, ya que los períodos de ensayos son más cortos que en una obra tradicional.

Los productores que apuestan por este formato coinciden en decir que la simplicidad crea otra relación con la audiencia, más íntima y con un cierto carácter interactivo.

Los espectadores rompen las barreras teatrales y dejan de pensar que están viendo un espectáculo, dejando volar su imaginación y reconstruyendo mentalmente lo que transcurre en la historia.

Por encima de todo, lo que atrae a los espectadores es ver a los grandes del mundo cinematográfico en un escenario.