Los ganadores del concurso de merecimiento de educación del año 1999, hasta ahora no obtienen su nombramiento que por ley, esfuerzo y justicia merecen.
¿Por qué se burlan de los aspirantes y no se supera ese quemeimportismo por los educandos que ya deberían estar posesionados de sus cargos? Ahora van a hacer un nuevo concurso, porque dizque el anterior “ya no vale”.
¡Basta de ironías! Tratan de tapar ciertos intereses políticos dolosos que tiene el magisterio, por parte de los mismos de siempre que no permiten el progreso intelectual, para seguir acaparando nombramientos que no les pertenecen.
El anterior Ministro de Educación realizó un censo al respecto, ¿por qué no se continúa esa labor para determinar qué partidas libres pueden ser llenadas por los ganadores de concursos?
Gianina Artieda Guillén
Guayaquil














