El gremio de choferes de taxis manifiesta cada vez sus protestas ante la violación –según este– de sus “sagrados derechos”, con la paralización de sus actividades.
¿Y cuáles serán esos derechos: los de vejarnos a los usuarios con una atención que va de mala a pésima; los de transgredir las normas de tránsito; los de aceptar sus arbitrariedades de cobrarnos lo que se les ocurre?

Los taxistas gozan ciertos privilegios para adquirir coches, y el servicio público que ofrecen es un negocio como cualquier otro, por lo tanto está sujeto a la libre competencia y las fluctuaciones que determinan la oferta y la demanda. Los usuarios sí tenemos el derecho y la libertad de optar por quien nos atienda mejor.
Últimamente unos grupos de ciudadanos están emprendiendo también el servicio de taxis, pero con la modalidad de transportación de puerta a puerta y tarifas marcadas por taxímetros. Ante esto, argumentan los gremios de taxistas que aquellos otros no se encuadran en la ley.

Sin embargo, es conocido por todos, menos por la Comisión de Tránsito del Guayas, que quienes laboran en gremios en la provincia no usan el taxímetro como lo obliga la ley; muchos no son educados ni dan seguridad al pasajero; unos circulan en vehículos viejos, sin placas.
La CTG no puede dar paso a la consumación de un chantaje.
Mario Salazar Guzmán
Guayaquil

Publicidad

Mi hija tomó a las 20h00 un taxi para ir a la graduación en una escuela. El chofer sacó un cuchillo y le robó una cámara fotográfica profesional, la cartera con dinero, los documentos personales, las tarjetas de crédito y los papeles de dicho centro de estudios.
¡Ya es hora de que las autoridades protejan a los ciudadanos! ¡Apruebo la presencia de gremios de taxis seguros!
Martha Jurado Rodríguez
Guayaquil

Hace poco estuve en Guayaquil y me transporté en  los llamados taxis cooperados.
Observé que la mayoría de sus conductores operaban así: manejaban a velocidad alta sin respetar las líneas de separación de los carriles vehiculares; usaban el pito en exceso; hacían caso omiso a las leyes de tránsito a vista y paciencia de los vigilantes.
Los viajes eran casi mortales, que yo llegaba a mi destino con la presión muy subida.
Algunos de esos choferes, a más de mi paga, se llevaron una buena reprimenda por su modo de conducir.
Es hora de que Guayaquil tenga buena atención de transporte y cambie la mala imagen que tiene de CTG.
Pablo Cucalón Plaza
Lehagh Acres, EE.UU.