El cuarto día de la operación militar contra Iraq se caracterizó por los combates por el control de dos ciudades estratégicas en el sur del país, los permanentes bombardeos aéreos y la rendición de miles de soldados iraquíes. El Pentágono espera que esta semana se inicie con la llegada de las primeras divisiones de su ejército a la capital iraquí.
Las tropas de la coalición se encuentran a 560 kilómetros de Bagdad, la misma distancia entre Guayaquil y Otavalo. Según un oficial del Pentágono, esperan llegar a la capital iraquí en las próximas 48 horas.
Mientras los marines británicos y estadounidenses, apoyados por la 3ª división de artillería norteamericana y la 7ª brigada blindada británica, ultimaban la toma de las estratégicas ciudades de Nassiriya y Basora, los bombarderos B-52 atacaban Bagdad.
La capital iraquí vivió ayer el primer bombardeo diurno, en el que recibió el impacto de 600 misiles tomahawks.
La televisión estatal iraquí dijo que el gobierno de Saddam Hussein envió una carta a la Organización de la ONU para demandar que EE.UU. detenga los ataques y que sea sancionado por iniciar un conflicto bélico sin autorización del Consejo de Seguridad.
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El canciller ruso, Igor Ivanov, pidió a EE.UU., tras ver las primeras imágenes de civiles heridos, que detenga los ataques. Sin embargo, el presidente norteamericano, George W. Bush, anunció ayer que la victoria solo llegará “con un ataque contundente”.
La coalición cifra en más de 15.000 los soldados iraquíes que se han rendido ante el avance de los marines.
Por la mañana, el Pentágono afirmó que las divisiones 11ª y 51ª del ejército iraquí, cada una formada por 8.000 o 10.000 hombres, se rindieron después de combatir con los infantes de marina norteamericanos. Bagdad solo negó la rendición de la 51ª división.
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Diez soldados resultaron heridos en lo que oficiales militares de Estados Unidos dijeron habría sido un ataque terrorista con granadas contra una base norteamericana en el norte de Kuwait.
El Pentágono no tiene información de la desaparición de algún avión estadounidense, dijo un funcionario de Defensa ayer, después que el canciller iraquí Naji Sabri dijera que Bagdad había derribado una aeronave norteamericana.
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El Departamento de Defensa identificó a los dos Marines que murieron el viernes. Ellos son el soldado hispano José Gutiérrez y el segundo teniente Therrel Childers.

















