Jordania fue hoy el primer país árabe en sumarse a la petición realizada por Washington a más de sesenta naciones de expulsar a diplomáticos iraquíes de sus territorios por supuestas prácticas de espionaje.

 

Mientras algunos países decidieron reducir el número de diplomáticos iraquíes o expulsar a todos pero sin decretar una ruptura de relaciones diplomáticas, otros no siguieron las recomendaciones estadounidenses.

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El consejero comercial de la embajada iraquí y otros cuatro miembros de la misión diplomática fueron obligados hoy a abandonar Aman atendiendo a las presiones estadounidenses.

 

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El gobierno italiano también expulsó este domingo a cuatro de los ocho miembros de la legación diplomática de Iraq en Roma, tras "evaluar" la petición hecha por Washington de expulsar a diplomáticos iraquíes sospechosos de actividades incompatibles con sus cargos.

 

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España, aliado de Estados Unidos en la guerra contra Iraq, todavía no ha decidido sobre la posibilidad de retirar al personal de la embajada de ese país en Madrid, aunque no descarta que se pueda decidir en el futuro.

 

El vicepresidente primero del gobierno, Mariano Rajoy, aseguró el pasado viernes que se está considerando el asunto, para lo que España tendrá en cuenta sus "propios intereses" y también "la seguridad del personal de la embajada iraquí".

 

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Australia expulsó la semana pasada a todo el personal diplomático iraquí en el país como consecuencia de la decisión del gobierno de participar en la coalición militar contra Iraq, aunque no decidió la ruptura de las relaciones diplomáticas.

 

Por su parte, las autoridades serbio-montenegrinas ofrecieron el pasado jueves un plazo de 72 horas a diplomáticos iraquíes para que abandonen el país, considerándoles "persona non grata" por actuar de forma contraria a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.

 

El gobierno de Viena pidió a Iraq la reducción del personal en su embajada, la más grande de ese país en Europa.

 

En Suecia, el gobierno pidió la salida a lo largo de esta semana de dos diplomáticos iraquíes por su presunta labor de espionaje a los refugiados de su país en territorio sueco.

 

Las autoridades rumanas decidieron la pasada semana expulsar a cinco miembros de la embajada de Iraq en Bucarest tras comprobar "la incompatibilidad de algunas de sus actividades con su condición de diplomáticos", fórmula habitualmente usada para hablar de espionaje.

Otros gobiernos, especialmente los más opuestos a la guerra contra Iraq, tales como Francia, Alemania, Rusia, China, Bélgica o Irán se han negado a atender las peticiones de Washington.