0o0El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó esta mañana que la vulnerabilidad económica del país le obligó a adoptar medidas "amargas pero necesarias", al referirse al aumento de los intereses y de la meta de superávit fiscal.

"Heredamos un escenario (económico) de extrema vulnerabilidad, con una deuda pública en aumento y sin acceso a líneas de crédito internacionales", dijo Lula en el discurso que pronunció en la ceremonia de instalación del Consejo de Desarrollo Económico y Social.

Ante los empresarios, sindicalistas y representantes de organizaciones civiles que integrarán dicho Consejo, con el que Lula pretende facilitar un diálogo entre el Gobierno y la sociedad, el mandatario afirmó que sus medidas "amargas" son necesarias para evitar el aumento de la inflación y otras amenazas a la estabilidad económica del país.

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Entre esas decisiones, Lula, que asumió la presidencia el 1 de enero pasado, citó el aumento de la tasa básica de intereses del 25,0 al 25,5%  anual y el aumento de la meta de superávit primario fiscal para el 2003 del 3,75% del Producto Interior Bruto (PIB) al 4,25 del PIB.

Las medidas restrictivas fueron recibidas con críticas por parte de algunos sectores empresariales, organizaciones sociales y hasta por miembros del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, socialista), del que Lula fue uno de los fundadores.

El mandatario aseguró que, ante la vulnerabilidad económica del país y un escenario internacional negativo, el principal objetivo de sus medidas es impedir que la inflación se salga de control.

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El Gobierno informó esta mañana que la inflación en enero, el primer mes de Lula en el poder, fue del 2,25%, un índice más de cuatro veces superior al 0,52% registrado en el mismo mes de 2002.

La inflación del año pasado fue del 12,5%, la mayor desde 1995, y la meta de Lula es que ese índice caiga al 8,5% en 2003.

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Los principales centros de estudios económicos, sin embargo, calculan que la tasa podría acercarse al 12% y superar la meta fijada por el actual Gobierno.

"No fui elegido para lamentar la situación del país y sí para enfrentarla. Ya sabíamos que era gravísima y que será necesario un gran esfuerzo y muchos sacrificios", aseveró Lula.