Al menos 51 personas han muerto ya a causa de un brote de la fiebre Ebola en el noroeste de la República de Congo, informó, este jueves, la radio nacional congolesa, captada en Kinshasa, que cita a fuentes oficiales.

Las autoridades congolesas sospechaban que estaban ante una epidemia de la fiebre hemorrágica desde mediados de enero pasado, cuando los primeros casos se registraron en las aldeas de Kellé y Mbomo, 800 kilómetros al norte de Brazaville, la capital congolesa.

El brote fue confirmado por el ministro congolés de Salud Pública, Alain Moka, quien señaló que hasta ayer, miércoles, se habían contabilizado 46 víctimas mortales en la región de Kellé y otras cinco en la de Mbomo, ambas situadas a unos 70 kilómetros de la frontera con el vecino Gabón.

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El epicentro del brote epidémico son las densas selvas del área, donde las poblaciones locales se han contagiado el virus de Ebola tras consumir carne de gorilas que habían encontrado muertos, dijo Moka en rueda de prensa en Brazzaville.

"Las pruebas para determinar si los animales estaban infectados con Ebola han sido positivas", dijo el funcionario congolés, quien no confirmó si otros animales salvajes del área son asimismo portadores de la mortal enfermedad.

Las comunidades tribales que habitan las selvas tropicales de África central se alimentan de la carne de primates, antílopes y otros animales que pueblan esas zonas.

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El aislamiento en que viven las poblaciones de esas áreas remotas del noroeste congolés contribuyó a la demora para que el brote de Ebola fuera confirmado, explicó el ministro Moka.

Según el funcionario, los aldeanos, que tenían temor de los trabajadores de salud pública, no colaboraron inicialmente con las autoridades y las primeras muestras de sangre de los infectados sólo pudieron ser enviadas ayer a un laboratorio de la ciudad gabonesa de Franceville.

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El gobierno congolés ha declarado en cuarentena el área afectada por la epidemia y ha prohibido la salida y entrada, así como también el desplazamiento de personas entre las aldeas de la zona al igual que las reuniones en lugares públicos.

Las escuelas de la región han sido cerradas hasta nuevo aviso y equipos médicos han establecido puestos de control sanitario en los distritos aledaños, pero hasta ahora no se han registrado infecciones en ellos.

Especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya han llegado a la zona y unidades móviles de radio informarán a las poblaciones en sus idiomas nativos sobre los peligros del virus de Ebola y como evitar su contagio.

La enfermedad se extiende a través de contactos con la sangre, saliva y otros fluidos del cuerpo.

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La fiebre Ebola, que no tiene cura conocida, se manifiesta inicialmente con fuertes dolores de cabeza, las articulaciones y el pecho -lo que lleva a confundirla con otras enfermedades, incluidas el paludismo y la gripe común-, y causa luego múltiples hemorragias por la boca y el ano.

El índice de mortandad varía de acuerdo a la cepa del virus en cada brote, pero en todos los casos es muy alto, ya que entre el 40 y el 90 por ciento de los pacientes fallece.

Esta fiebre hemorrágica recibe su nombre de un río en el noroeste de la República Democrática del Congo (RDC), conocida entonces como Zaire, donde se detectó por primera vez en 1976, en un brote que causó la muerte de 270 personas.

Aunque se desconoce la manera en que el virus permanece latente y resurge periódicamente en zonas de la franja ecuatorial africana, los científicos sospechan que puede transmitirse a través de ciertos animales y hasta se investiga la posibilidad de que los portadores sean roedores y murciélagos.