Existe un enemigo mortal de la sociedad, el hogar, que destruye al ser humano y suprime la libertad de pensar y dar amor a quienes nos rodean: el alcohol.

¿Alguna vez se han detenido a pensar que esa primera copa que se bebe puede originar muchos problemas en el trabajo, la vida personal, la familia y en la propia economía?
Ruego a Dios que quienes lean esta carta mediten, si en alguna ocasión han tenido problemas por su adicción a la bebida.

Dediquen unos minutos a reflexionar y buscar ayuda en Dios y un profesional. No esperen que pase algo terrible de lo que se arrepientan siempre, para recién darse cuenta de que sufren una enfermedad. Busquen su razón de estar en este mundo con vida.
Santiago Ramos
Guayaquil