La decisión de reducir las exoneraciones le ocasiona un perjuicio extremo, pues solo depende del trabajo de su esposo. “Nos atienden bien y nos hacen descuentos, pero aún así no podemos pagar las medicinas”, dijo sentada en la tercera fila de los solicitantes de rebajas en el área de Servicio Social de Solca. El resto de familiares de pacientes (aproximadamente 70) hizo la misma súplica: “No nos dejen sin las exoneraciones”.