El quinto set duró más de dos horas y terminó con el marcador de 21-19.

El servicio, diminutos detalles, algunos aliados de la fortuna y el capricho del destino, dictaron sentencia a favor del estadounidense Andy Roddick, trasladado hacia el penúltimo acto del Abierto de Australia después de disfrutar del triunfo ante el marroquí Younes El Aynaoui en un partido memorable.

El primer Grand Slam de la temporada rescató un enfrentamiento épico, de cuatro horas y 59 minutos de lucha intensa apoyada en un soberbio despliegue físico sin precedentes que terminó encumbrando al tenista de Nebraska por 4-6, 7-6, 4-6, 6-4 y 21-19.

La lucha se aproximó a récords históricos aparentemente inalcanzables. El más largo, todavía en manos del que disputaron el alemán Boris Becker y el italiano Omar Camporese en 1991 y que duró 311 minutos (7-6, 7-6, 0-6, 4-6 y 23-21). Y el de mayor número de juegos, aún en el recuerdo del duelo de 1970 entre Dennis Ralston y John Newcombe (19-17, 20-18, 4-6 y 6-3).

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Pero Roddick, uno de los jugadores más prometedores del tenis estadounidense aunque todavía involucrado en papeles secundarios, deslumbrado por el relumbrón de los grandes, encontró la respuesta gloriosa del porvenir y se dejó el alma en el empeño. Igual que su adversario, protagonista a la par de un espectáculo grandioso reconocido por los quince mil aficionados que poblaron las gradas del Rod Laver Arena.

Roddick y El Aynaoui terminaron abrazados en el centro de la pista, deshechos físicamente, tocados mentalmente pero orgullosos de la entrega a la causa.

El saque, arma que sustenta el juego de ambos tenistas, terminó por resolver un desafío sin fin. Las escasas rupturas definieron cada uno de los sets y la imponente resistencia a tirar el servicio alargó increíblemente un partido que pareció no tener fin.

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Hasta que la flaqueza no apareció en las piernas nadie cedió. Mas para entonces tuvieron que transcurrir veinte juegos. Y fue el marroquí quien antes se inclinó. Younes El Aynaoui, que padeció calambres y molestias en las piernas cuando la fatiga insistió a los jugadores, terminó abatido a pesar del consuelo del público, feliz por la epopeya.

El jugador de Casablanca vivió de la rotura del primer juego del partido para embolsarse el primer set y de otro break para anotarse el tercero.

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Solo gracias a una muerte súbita el de Nebraska pudo equilibrar por vez primera el duelo en la segunda manga. Pero no fue hasta la cuarta cuando Roddick fue capaz de romper el saque rival.

El quinto pareció eterno y repartió ocasiones para los dos. El marroquí, con 5-4 pudo cerrar el duelo. No lo aprovechó. Después, Roddick rompió el saque con 11-11 pero el tenista africano lo hizo a continuación. El duelo se extendió hasta que las fuerzas y el saque dictaron sentencia.

RAQUETAZOS

El tenista argentino David Nalbandian, finalista de Wimbledon y único latinoamericano que quedaba en carrera en el Abierto Australiano, fue derrotado 6-3, 5-7, 6-1 y 6-0 por el alemán Rainer Schuettler en los cuartos de final del torneo.

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En una de las semifinales, que ya estaba definida desde los encuentros del martes, se enfrentarán el estadounidense Andre Agassi, máximo favorito del torneo, y el sudafricano Wayne Ferreira.
 

En el torneo femenino, la estadounidense Serena Williams venció a su compatriota Meghann Shaughnessy por 6-2 y 6-2, con lo que pasó por primera vez en su carrera a la semifinal de la competencia de Australia, el único torneo de Grand Slam que todavía no ha ganado.
 

La número uno del mundo necesitó poco más de una hora para vencer a la preclasificada 25, y en su encuentro de hoy jugará contra la cuarta cabeza de serie, la belga Kim Clijsters, quien derrotó a la rusa Anastasia Myskina por 6-2, 6-4.