Hernán Darío Gómez no va a cambiar de jugadores a la selección nacional.

En unos días más (el 3 de febrero), Hernán Darío Gómez cumplirá 47 años y reconoce que está “mucho más maduro, no tranquilo, porque soy un volcán, un hombre ansioso”.  Continuamos el diálogo.

Pregunta: ¿Advierte otra buena camada de jugadores?
Respuesta: Han salido algunos valores, yo inclusive llevé al Mundial a Carlos Tenorio, un delantero importante, muy parecido al típico jugador colombiano, desequilibrante, veloz y potente. Es un jugador con el que estoy muy esperanzado. Y en la liguilla final del torneo ecuatoriano salieron jugadores muy importantes a la palestra. Y todo el mundo, la gente, los directivos dicen “este es jugador de selección, este es jugador de selección”. Y está muy bien, pero los quiero ver antes en la Copa Libertadores. Hay nombres como Salas, Segundo Castillo, Lara, Otilino Tenorio y algunos más que me van a dar la posibilidad de sumar, de llevarlos para que trabajen en el recorrido.

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P: Incorporarlos al grupo base...
R: Sí, pero no son todavía jugadores como para tirarlos a un partido de eliminatoria, que yo creo que es lo más duro que pueda enfrentar cualquier técnico o futbolista. Después de jugar una eliminatoria están para cualquier cosa.

P: A propósito de esto, ¿cómo es su metodología de trabajo en cuanto a observación, selección, preparación y competencia?
R: Es fundamental el observar, estar viendo los partidos, los jugadores, así uno ya tiene algo. Yo fui un muy buen jugador de fútbol, pero un muy mal profesional, muy indisciplinado, me volaba de la concentración, tomaba. Tenía la posibilidad económica de vivir tranquilo, mis padres no tenían problemas económicos, entonces el fútbol para mí era pura diversión, lo tenía para estar metido en la fama o en un ambiente que me gustaba, nunca fui un profesional serio. Pero sí sabía que jugaba bien al fútbol, y cuando escojo jugadores los identifico más por lo que yo fui jugando al fútbol, no como persona o como profesional y trato de buscar hombres muy bien dotados, porque hay que empezar por la técnica, que es primordial. Lo otro se va mejorando. La velocidad, la reacción, la potencia, el salto, lo mejorarán los preparadores físicos, yo arranco por la técnica. Y empiezo haciendo sociedades, me gustan mucho las sociedades dentro de la cancha, porque sin ellas no va a ser un equipo nunca.

P: ¿Y se desplaza para ir a ver los equipos?
R: Yo, que vivo en Ecuador, tengo el grave problema de que no quiero montarme nunca en un avión, cada vez que subo a uno pienso que voy a morir. Por suerte mis jugadores son casi todos de los tres primeros equipos y no están dispersos por el país. También la televisión ayuda mucho. Y aparte no soy de esos técnicos que necesitan ir a Europa a decidir si traigo o no a un jugador, porque si hay un ecuatoriano jugando en Europa tiene que estar en la selección.

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P: No sobra nada...
R: En Ecuador me preguntan “Profe, ¿va a cambiar el equipo?”. Y yo les digo que en Brasil asume Parreira y dice que va a mantener la misma base campeona, Bielsa en Argentina nombró a los mismos del Mundial... No han renovado ellos, que tienen centenares de jugadores ¿qué voy a renovar yo...? Por eso no es tan complicado escoger en Ecuador. Hay otras cosas que complican. Por ejemplo, a un jugador argentino no hay que trabajarle mucho la autoestima, la personalidad. A nosotros en la Merconorte, a los futbolistas de Ecuador, Colombia, Perú, Venezuela, nos toca meternos mucho dentro de ellos, hablarles, hay que ayudar a formar hombres. Hay grandes jugadores que nunca se terminaron de formar como personas. Y se desarrollaron a medias. En cambio, cuando uno los forma como personas van mostrando todo el potencial que tienen como futbolistas.

P: Haber descubierto jugadores como Raúl Guerrón y Edwin Tenorio es un mérito, de verdad...
R: Recuerdo que cuando llegué a Ecuador la gente decía “Métale leña a esos negros”. El primer partido que dirigí a Ecuador perdimos con Honduras 3-1 en Quito. Me insultaron de todas las maneras, parecía un sanitario... Faltaba una semana para empezar la eliminatoria. Yo habitualmente salgo hasta la raya y me mantengo allí, gritando, dando indicaciones, pero ese día me tiré para atrás y no quise volver a salir.

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Después me tocó ver la desunión entre directivos y futbolistas, los grupos dentro de los equipos por racismo, por regionalismo. Yo me dije: acá hay que empezar a trabajar en todo menos en fútbol. Y empecé a buscar la gente. Hay una cosa muy clara: uno nunca echa a nadie. Llega y hace la primera alineación y dice aquí están mis primeros once. Después se ponen y se sacan ustedes, solitos. El técnico no pone ni saca a nadie. Se los dije, ustedes solos van a ir saliendo o se van a ir quedando. Y después empecé a formar el grupo, a que sea una familia, empecé a llevar conferenciantes, a llevar gente que guiara, que hubiera cariño y que cada uno ocupara su puesto. Había que hacer respetar a los directivos. Y fue pasando y fueron liderando y mostrándose y ahora están en la selección. Ya no me escondía en la cabina, ya salía, porque la gente me sacaba, me ayudaba. Así fuimos formando el grupo.

P: Luiz Felipe Scolari dice que atribuye el 80% del éxito del Brasil, campeón del mundo, al haber creado un gran grupo humano, un grupo fuerte, con mucha felicidad entre los miembros, en el que hubiera mucha hermandad. Luego se preocupó por la parte técnica, en escoger jugadores preferentemente hábiles. El tercer punto fue la preparación física y por último la cuestión táctica. ¿Coincide con ese ordenamiento?
R: Totalmente. Primero el grupo humano. Sin grupo, sin familia, no se puede trabajar. La técnica siempre va a ganar, este Mundial lo ganó la técnica. Sin embargo, su clave fue la preparación física, en lo que nos equivocamos todos los demás técnicos. ¿Sabe cómo la hizo él? Se preparó muy bien antes, en la competencia la dejó de lado. Los demás llegamos a Japón y quisimos vivir trabajando, entrenando, todo con la misma intensidad y seriedad... Todo eso después de tener torneos y torneos encima. Brasil no, ejercitaba tiros libres, córner, hacían el bobito, se divertían, se reían... Y en los partidos estaban enteros.

P: Trabajos recreativos...
R: Exacto, porque el equipo ya estaba trabajado. Después viene otra parte, que es la técnica, en la que dicen que el sudamericano es más que el europeo.

P: Yo digo que sí.
R: Yo digo que no. Técnica es lo que le hizo Holanda a Argentina en el Mundial de Francia. El gol que les hace Bergkamp.

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P: Porque hizo una jugada sudamericana...
R: No, hizo una europea. Un pase de 20 o 30 metros, con la precisión que hay en ese pase por elevación, más la recepción, dominio y remate. Nosotros decimos técnica al túnel, el taquito, la gambeta. Y jugamos siempre en corto y casi nunca en largo. Tenemos que combinar el corto con el largo.

P: Le llamamos técnica a la habilidad.
R: Eso. Y la técnica es jugar a uno o dos toques en velocidad en corto y en largo. Lo que hacen los ingleses ahora.

P: Y saber bajar la pelota, eso también es técnica.
R: También. Me divierto viéndolos jugar aunque no quiero jugar como ellos. Que es lo que en Sudamérica, sobre todo en la parte del Merconorte, se equivocan. Nos dicen que tenemos demasiado el balón, que lateralizamos, que esto, lo otro. Y es la única manera de llegar para nosotros. Sosteniendo, ganando un poquito de posición, cuatro o cinco, triangulación a un costado y una larga, cuatro o cinco cortas y una larga. Para nosotros larga es jugar al vértigo, porque no tenemos la condición de ellos.