En solo 45 segundos, un panorama de destrucción invadió el estado de Colima.

Un sismo de 7,6 grados en la escala de Richter se registró la noche del martes en México y causó la muerte de 28 personas y dejó a otras 300 heridas.

Bastaron solo 45 segundos para que los mexicanos volvieran a vivir un pánico similar al que generó el terremoto de 1985.

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Miles de personas salieron a las calles de la capital, el martes, en el frágil centro histórico y en los barrios aledaños, mientras los edificios crujían y las sirenas de las ambulancias empezaban a dominar en el habitual caos vial de la megalópolis de 22 millones de habitantes.

Áreas afectadas
Pero la zona más afectada fue Colima, cerca de cuyas costas se registró el epicentro y donde viven unas 210.000 personas. La mañana de ayer, casi todo el estado seguía sin electricidad ni teléfono.

“Me sacaron de abajo de los escombros”, dijo Virginia Lomeli, una ama de casa de 57 años, en el centro de Colima, a unos 500 kilómetros al oeste de la capital mexicana. “Toda mi casa se cayó en mis piernas y mi hijo de 36 años me sacó, me gritaba y me jalaba”.

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En el vecino estado de Jalisco, en el municipio de Zapotitlán, que limita con Colima, una anciana de 85 años murió cuando se le cayó encima una barda, mientras que una niña de un año y medio murió aplastada por el derrumbe parcial de una casa.

Las imágenes de televisión de la capital del estado mostraban montones de escombros formados por paredes derrumbadas, y automóviles aplastados por ladrillos y concreto.

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El presidente, Vicente Fox, anunció ayer que viajaría a Colima para evaluar las afectaciones junto con oficiales federales y estatales.

En Guadalajara, capital del estado de Jalisco, y la segunda ciudad más grande de México, el terremoto derribó 40 casas y dejó sin hogar a más de 100 personas, informaron las autoridades.

Aunque en la capital mexicana no se reportaron heridos, se registraron fisuras en edificios y cortes momentáneos de luz y de los servicios telefónicos fijos y de celulares en  zonas urbanas.

Durante el sismo, decenas de personas salieron llorando de sus hogares, mientras el tránsito en las principales avenidas  se congestionó durante algunos momentos.

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Para muchos, el temblor recordó el devastador terremoto del 19 de septiembre de 1985, que provocó la muerte de unas 10.000 personas en la capital mexicana.

“Estaba durmiendo a mi hijo cuando todo empezó a moverse y salimos corriendo con todos los vecinos”, dijo Beatriz Reyes, del céntrico barrio Roma. “Yo nada más pensaba en el 85”.

Según especialistas, un sismo de entre 3,5 y 5,4 grados en la escala Richter se suele percibir, pero no provoca roturas de cristales ni derrumbes. Sin embargo, un movimiento de más de seis grados puede ocasionar estragos en zonas densamente pobladas.