La Casa Blanca dijo este lunes que Corea del   Norte "continuará pagando un precio alto" como consecuencia de su decisión de  suspender el desmantelamiento del programa de armas nucleares, debido a que  esto provocará la disminución de la ayuda internacional a ese país.

 

"Todo el mundo está listo para ayudar a Corea del Norte, pero Corea del   Norte no tendrá los beneficios y la ayuda que necesita hasta que no reviertan  su conducta actual", dijo el portavoz Scott McClellan.

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"Corea del Norte es la que está aislándose a si misma por sus actitudes",   añadió McClellan quien anticipó que Estados Unidos continuará "consultando y  trabajando estrechamente con nuestros amigos y aliados".

 

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Rusia y Corea del Sur han exhortado a Corea del Norte a abandonar su   programa de armas nucleares pero han criticado la actitud de Washington, porque  ellos dicen que está incrementando las tensiones con el estado comunista.

 

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"La comunidad internacional está unida y está de acuerdo en que las   acciones de Corea del Norte son un desafío para todas las naciones responsables  y han dejado en claro que las relaciones de Corea del Norte con el mundo  dependen de su programa de armas nucleares", dijo McClellan.

 

El vocero dijo que el presidente electo de Corea del Sur, Roh Moo-Hyun,   está de acuerdo con Washington en que "Corea del Norte debe retractarse de las  medidas que tomó en materia nuclear y restaurar las instalaciones y el equipo a  su estado original".

 

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McClellan aseguró que desconocía sobre eventuales presiones estadounidenses   a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) para denuncias las  acciones norcoreanas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que podría  decidir imponer sanciones a Pyongyang.

 

"Esa es una decisión que la debe tomar la AIEA", indicó, en referencia a la   reunión que la entidad realizará el 6 de enero.

 

El domingo, el secretario de Estado de EE.UU, Colin Powell, había señalado   que la decisión norcoreana de reactivar su programa nuclear "es un problema  grave" pero desechó que vaya a provocar una crisis de magnitud y señaló que no  se piensa en "atacar a Corea del Norte".

 

   El régimen de Pyongyang anunció el 12 de diciembre la reanudación de un  programa nuclear que había congelado en 1994 a raíz de un acuerdo con Estados  Unidos para evitar que produjera plutonio con fines militares.