Brasil envió ayer un primer buque con 520.000 barriles de gasolina a pedido del Gobierno venezolano que busca superar el desabastecimiento provocado por el paro petrolero y general que la oposición mantiene desde hace 25 días.
Pero, los venezolanos deberán continuar haciendo largas colas para obtener hasta un máximo de tres litros de combustible por persona hasta mañana o el domingo, cuando arribará el buque de la estatal brasileña Petrobras.
Al confirmarse la noticia, la oposición se apresuró a reunirse con el embajador brasileño Ruy Nogueira, para pedirle que su país no comprometa su imparcialidad frente a la crisis venezolana y no concrete el envío de gasolina.
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La Coordinadora Democrática (CD), que agrupa a las organizaciones de oposición, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la patronal Fedecámaras insistieron ayer que mantendrán la huelga hasta que Chávez
renuncie. Además anunciaron que sus delegados en la mesa de negociación con el Gobierno ya no solo exigirán una salida electoral a la crisis política, sino la seguridad de que los empleados petroleros que se han sumado al paro podrán regresar a sus trabajos, incluyendo el centenar de directivos que han sido despedidos.
La nueva condición complica el ya de por sí difícil panorama de la mesa de negociación, auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA).
El delegado del Gobierno en la mesa y ministro de Educación, Aristóbulo Isturiz, informó que es probable que ambas partes firmen este fin de semana un acuerdo preliminar de 24 puntos, en el que no constaría la salida electoral exigida por la oposición.
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Mientras, el presidente Hugo Chávez, que ha reiterado en innumerables ocasiones que no renunciará, dirige desde el Palacio de Miraflores la batalla por obtener alimentos que impidan el desabastecimiento total.
Según José Luis Betancourt, presidente de la Federación Ganadera, la escasez de carne y leche bordea el 90%.
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En su intención de mantener activo el comercio, Chávez patrocina los ‘megamercados’ populares donde se expenden alimentos y otras decenas de productos a precios reducidos. Para mantenerlos desde el inicio del paro, el Gobierno ha importado 6,9 millones de dólares en alimentos.
El Banco Central venezolano informó que desde el inicio de la medida opositora las reservas monetarias internacionales de ese país se han reducido en más de 600 millones de dólares. Chávez anunció la semana pasada que el país no se paralizará pues aún “tenemos 12.000 millones de dólares de reservas”.
Sin embargo, parece que el Gobierno no quiere agotarlas y es posible que recurra a otros medios, como el “canje petrolero”.
El ministro de Agricultura, Efrén Andrade, anunció que el Gobierno pretende canjear alimentos por facturas petroleras pendientes con sus clientes en el exterior.
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“Este método (de cambiar petróleo por alimentos) es por esta necesidad, es algo coyuntural”, precisó Andrade, sin precisar con qué países se realizaría el trueque.
Desde el estado petrolero de Sucre, su gobernador y comisionado del Ministerio de Energía, Ramón Martínez, afirmó que la paralización petrolera es auspiciada por empresas transnacionales que pretenden debilitar la industria y aprovecharse de las concesiones proyectadas para las millonarias reservas del delta del río Maracaibo.
Según Martínez, catorce transnacionales, como Exxon Mobil, ordenaron a sus buques no cargar crudo venezolano. Además, denunció que durante el abordaje del buque Bárbara Palacios el martes se descubrió en las computadoras de la embarcación que sus “instrucciones provenían desde Washington” y movimiento de cuentas en el exterior.
CRISIS
Estados Unidos
El gobierno de Estados Unidos cerró las oficinas de Comercio y Agricultura de su embajada en Venezuela ante el “preocupante” rumbo que pueda tomar el paro opositor que está por cumplir un mes.
Votos o balas
El delegado opositor en la mesa de negociación, Américo Martín, dijo que el Gobierno de Chávez ha sido puesto en la disyuntiva de resolver la crisis con “votos o balas, (encontrar una) salida constitucional o hundirse en el pantano de la guerra y la lucha fratricida”.
Caracazo
Marco Aurelio García, asesor del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que en 1989 una situación de desabastecimiento como la que afronta hoy Venezuela fue el detonante de la insurrección civil contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que degeneró en una semana de saqueos y culminó con un alto y jamás precisado número de muertos.
Petroleros
Los empleados petroleros reiteraron ayer que mantendrán la huelga hasta que Chávez renuncie.

















