El número 8.103 agraciado con el "gordo" del Sorteo de la Lotería de Navidad  repartió este domingo felicidad por toda España, además de sorpresa porque esos dígitos fueron adivinados por un mago español que días antes los escribió en un libro guardado y custodiado por guardias de seguridad.

Fueron dos niñas del Colegio de San Ildefonso, una institución que desde hace 132 años se encarga de "cantar" los premios, quienes comunicaron el "gordo" y su número agraciado, el 8.103,

El "gordo" que Selene Martínez y Leidi Lendoño "cantaron" a los españoles tuvo un premio de 2 millones de euros por cada una de sus 180 series y de 200.000 por décimo (una serie está dividida en diez partes).

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Aunque muchos hubieran querido que tanto dinero recayera sobre Galicia, afectada por la crisis del "Prestige", el número se vendió en administraciones de lotería de Madrid, Teruel (centro), Segovia (centro), La Rioja (norte), Alicante (este), Murcia (sureste), La Rioja (norte) y Granada (sur).

Una de las curiosidades de este sorteo ha sido que el "mago de la mente" Anthony Blake cumpliera con su desafío de adivinar el número del "gordo" de 2002, y ante las cámaras de una cadena privada de televisión se abrió la urna en la que hace unos días depositó un libro en el que escribió el codiciado número.

Blake había asegurado que si no adivinaba el número premiado haría "un ridículo tan espantoso" y se iría de España.

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El número ganador ha estado guardado hasta hoy en una caja de madera cerrada con tres llaves, que se ubicó en una gran urna de cristal, custodiada por guardias de seguridad las 24 horas del día en un centro comercial de la capital española.

Una copia del número premiado estaba en poder de la cadena de televisión y otra en manos de una empresa de seguridad.

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Blake, que dijo que no compró el número "ganador" porque no se trata de una cuestión de dinero, se define como un "mago de la mente" porque del término "mentalista" se han apropiado "un montón de vividores", además de asegurar que no posee un don sobrenatural o paranormal, ni es un superdotado.