En Europa, donde hay inmigrantes ecuatorianos, las costumbres se viven desde el corazón.

Las costumbres de los ecuatorianos se diluyen en España y la nostalgia cobra fuerza. En la Navidad no hay reunión de familia, pesebre, papá Noel, princesita de Navidad, pavo relleno; tampoco regalos, la fecha de entrega se pospone hasta el 6 de enero, Día de Reyes.

Los inmigrantes ceden para que no les tilden de inadaptados y entran en la onda de los saraos navideños españoles: música disco, barra libre, matasuegras (serpentinas), antifaces y hasta el tradicional chocolate con churros, dice Walter Vivanco, presidente de la Asociación de Ecuatorianos de Andalucía.

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De esa realidad están conscientes todos y quizá por ello se organizan actividades para disminuir las pérdidas. Desde el año anterior se elige a la princesita de Navidad y se quema, el fin de año, un monigote; para este, con más recursos y mejor organización, la Asociación prevé realizar el primer concurso de años viejos y un baile popular entre los ecuatorianos que viven en Sevilla, al sur de España.

En Barcelona
La Navidad también se vivirá en la Asociación de Ecuatorianos en Cataluña, que ha organizado una posada que se realizará mañana.

Anabel Intriago, presidenta de la organización, comenta que el objetivo principal es agasajar y entregar juguetes a los hijos de los socios. “Queremos que vengan nuestros compatriotas que no tienen con quién celebrar”.

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“Hay muchos ecuatorianos que la pasan mal debido a que no disponen de permisos de trabajo. A ellos les queremos decir que pueden venir a disfrutar de un buen momento”, dice.

En la asociación han construido un nacimiento junto a un gran árbol de Navidad y varios carteles con paisajes de Ecuador.

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La unidad familiar acá no es tan importante y se siente  más la soledad, dice  William Cevallos, de la Asociación Ecuatoriana Llactacaru, de Cataluña.

En Bélgica
Por estos días las compras aumentan en Bruselas. En las calles y los centros comerciales caminar es casi imposible.

En ese mar de gente los ecuatorianos se reconocen. Otros se hacen amigos y comentan las diferencias de los precios y las posibilidades adquisitivas en ambos países.

Según Rosa Bermeo y Cristina Jara, las compras de la cena navideña no son caras, en relación con Ecuador.

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“Aquí, en un día de trabajo, uno saca la plata para una buena cena, pero allá  era difícil comprar todo para la fiesta”, asegura Bermeo.

En las calles, las municipalidades de cada barrio han colocado guirnaldas luminosas, foquitos que forman campanas, ángeles que alegran las calles desde las 16h00 cuando baja el sol.

La tradición de enviar el pavo o la pierna de chancho a hornear en la panadería aquí no existe. La mayoría tiene horno en casa y quienes viven solos o no tienen compañía  cenan en su departamento o en  Héctor Chicken, un Pollo Gus belga.