Acompañado por siete amigos más, todos mayores de 10 años, Gilberto corría al vehículo cuando el chofer se detenía por la soga que estiraban los pequeños de un extremo a otro de la carretera.
Algunos conductores –ante la insistencia de los menores– regalaban dinero. Otros aceleraban y seguían.
Mientras Gilberto tenía la imagen, sus otros compañeros cargaban una sábana grande para recoger las monedas y otras colaboraciones que recibían.
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Adriana Santiana y Antonia González, alumnas de la escuela Ignacio Alvarado y Eloy Alfaro, mostraban orgullosas lo que habían recogido durante toda una mañana.
Hasta las 12h30 del pasado lunes, los chicos estaban felices. En solo cuatro horas (desde las 08h30), habían reunido 7 dólares.
Dos latas de atún también eran parte de lo recolectado.
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Para los pobladores, esta es una forma de financiar su fiesta navideña y de comprar regalos para los niños.
Josefina Mirabá, una de las coordinadoras de la fiesta navideña que se realiza en Palmar, señala que la falta de dinero obliga a hacer el pedido en el camino.
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“A veces no tenemos para nuestros hijos; lo que se hace es reunir algo de dinero y comprar juguetes”, dice.
No obstante, esta actividad de pedir dinero por la carretera se incrementa cuando se acerca la festividad navideña, lo que incomoda a los choferes. “Uno debe manejar con cuidado para evitar algún atropello de los chicos”, indica José Guamán, conductor de una camioneta que pasaba por el lugar.













