Pichincha quedó campeón, con 26 puntos, en el pugilismo.

Antes de las 20h00 del miércoles pasado los altoparlantes emitían los acordes de la canción Eyes of the tiger, del grupo Survivor (de la película Rocky), que invadían cada uno de los rincones del coliseo Santa Isabel, situado en el cantón azuayo del mismo nombre. Era el anuncio de una gran velada boxística.

En aquella noche pelearon los mejores pugilistas, los finalistas. Cada uno era recibido con el mismo tema musical, era una forma de identificarlos más con esta actividad.

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Los de Pichincha fueron los mejores porque sumaron 26 puntos y quedaron campeones, les siguieron los de Zamora con 22, Napo 14 y Guayas 12. También participaron Tungurahua, Loja, Morona Santiago, Azuay e Imbabura.

Se disputaba el segundo de los once combates. La mirada era para Patricio Calero, de Napo, el medallista dorado de los Odesur en 48 kilos. La expectativa era total para él, pero apenas necesitó 23 segundos para ganar a Wanner González, de Zamora.

El reloj marcaba las 22h00 y otro medallista de los últimos Odesur estaba sobre el tinglado. Era el pichinchano Diego Chango quien ganó a Eberto Medina, de Zamora, por RSC (réferi suspende combate) en el segundo round.

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Las dos mil personas que llenaron el coliseo de Santa Isabel querían ver más. Se anunció el nombre del azuayo Ramiro Mina en los 71 kilos. La locura en las gradas era total porque era el único aspirante local a medalla de oro. Su contrincante, Mario Mina, de Guayas, se lo impidió. Este último ganó por KO en el primer episodio (de cuatro programados por pelea) con un derechazo recto al estómago.

La jornada estaba por terminar. El público soltó toda la emoción contenida en sus gargantas con la última pelea.

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Pascual Aguas, de Imbabura, salió como una metralladora  de golpes contra el rostro de Carlos Echeverría, de Zamora, en los 91 kilos. El primero de ellos se desgastó pronto y dejó de acertar sus golpes. Echeverría fue más calculador y tomó las riendas hasta que el árbitro Portal detuvo la pelea. La gente de Santa Isabel se fue a dormir pensando en el boxeo.