La Federación Internacional de Tenis (FIT) anunció ayer que realizará pruebas antidopaje para detectar el posible uso de eritropoyetina (EPO) entre los tenistas que participarán en el torneo Abierto Australiano a jugarse en enero.

La EPO es una sustancia prohibida que mejora el rendimiento atlético al incrementar el nivel de glóbulos rojos de la sangre.

La Asociación de Tenis Profesional y la Asociación de Mujeres Tenistas han cambiado sus reglas para permitir los análisis de sangre necesarios para detectar la EPO y sustancias relacionadas, lo que permitirá iniciar las pruebas en enero, dijo la FIT.

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Análisis de orina para detectar EPO se realizaron en las semifinales y la final de la Copa Davis de este año en París.

La EPO está prohibida porque su potencial para mejorar el rendimiento está asociado con serios riesgos para la salud de los atletas.

En el torneo de tenis de Wimbledon de este año, la FIT delineó propuestas para incrementar el nivel de los exámenes antidopaje en el tenis, incluyendo análisis de sangre y un sistema avanzado de análisis de sangre.

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Un grupo de tenistas dijo que estaba a favor de las pruebas de EPO, en una reunión realizada dos días antes del inicio del torneo Abierto de Estados Unidos en agosto pasado.

Los infractores en primera oportunidad serían suspendidos por dos años, mientras que los que caigan por segunda vez serían suspendidos de por vida, según la decisión del grupo de jugadores, aunque no todos los tenistas están de acuerdo con estas sanciones.

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La estadounidense Jennifer Capriati, ganadora del Abierto Australiano de este año y quien tuviera problemas por posesión de marihuana en los años 90, dijo que consideraba a los exámenes antidopaje como “una invasión”.

“No creo que nadie tenga el derecho de ver qué pasa dentro de tu cuerpo”, afirmó en julio pasado.