Algunos analistas  se refieren a Corea del Norte como el Estado Secreto, dado que su sistema de gobierno prohíbe la libertad política, de opinión, de religión y de prensa. Pero lo que no es secreto es la decadencia de su economía.

En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, la ex Unión Soviética ocupó el norte de la península coreana y Estados Unidos el sur, como lo establecía el acuerdo de Postdam.

Con el apoyo soviético surgió luego el llamado “Gran Líder” norcoreano Kim Il Sung, quien gobernó por 50 años estableciendo un régimen de culto a su personalidad.

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Al morir, en 1994 lo sucedió su hijo Kim Jong II, quien gobierna actualmente de la misma forma, al estilo del ex líder soviético Joseph Stalin.

En la capital, Poyongyang, las calles están llenas de estatuas heroicas de piedra y bronce y murales tecnicolor de Kim Jong-il. En toda la ciudad hay carteles con fotos en las que aparece instruyendo a plomeros, granjeros, profesores, etcétera. “Pareciera que no existe una actividad en la que no fuese un experto”, comenta un corresponsal de la cadena de noticias inglesa BBC.

En la guía para  periodistas, escrita por el líder norcoreano, el punto 116 dice  que “es aconsejable que los periódicos contengan artículos que  adoren y alaben al presidente, como al Gran Líder de la revolución”

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Todos los días en Poyongyang suena una sirena en la mañana, en la tarde y a la medianoche, para indicar las horas en las que el pueblo debe trabajar, comer y dormir. A las 08h15, una banda de niñas marcha uniformada tocando música patriótica a gran velocidad para inspirar a las personas a comenzar el día.

Pero según opinó el periodista de la BBC, los norcoreanos que viven en Poyongyang “parecen pegados al suelo por la esterilidad del lugar”, caminan por calles prácticamente vacías en silencio y nunca sonríen.

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La actitud del pueblo, tal vez tenga que ver con que un tercio de la población recibe alimentos de las Naciones Unidas y un censo en 1998 encontró que casi dos tercios están crónicamente desnutridos y sufren problemas de crecimiento.

Miles han muerto en los últimos cinco años, pero el acceso a esa información está prohibido y probablemente nunca se sabrá la cifra exacta.

Con 22 millones de habitantes, el ingreso per cápita de Corea del Norte es de 1.000 dólares, en comparación con los 1.564 que tiene el Ecuador, según la predicción del Banco Central para el 2002.