Ecologistas y representantes de movimientos  campesinos e indígenas denunciaron esta mañana en Madrid el  impacto ecológico y social de un oleoducto que construye en Ecuador un consorcio  petrolero internacional en parte financiado por entidades españolas. 
 
El objetivo de la denuncia es que las empresas que participan en el  Oleoducto de Crudo Pesado (OCP), "se responsabilicen por lo que están haciendo  en el Ecuador" y para que "la población de estos países sepa lo que sus  compañías están financiando", afirmó en rueda de prensa la portavoz de la  organización Acción Ecológica del Ecuador, Nathalie Weemaels. 
 
En la construcción del OCP, que comenzó en julio de 2001 y debería concluir  en enero de 2003, participan AGIP (Italia), Alberta Energy (Canadá), Kerr McGee  (EE.UU.), Occidental Petroleum (EE.UU.), Pérez Companc (Argentina), Repsol-YPF  (España) y la constructora Techint (Argentina), según un documento difundido  por Acción Ecológica. 
 
El segundo banco español, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y la Caja  Madrid, cuarto grupo financiero de España, financian el OCP en el orden de 150  y 50 millones de dólares respectivamente, reveló Weemaels. 
 
España es el tercer país europeo luego de Alemania e Italia, en el que  Weemaels presentó la denuncia públicamente, acompañada por Manuel López, en  representación del Movimiento Campesino de Lago Agrio, y Mario Santi del  movimiento indígena Kichwa de Sarayacu. 
 
"La forma en que se está construyendo es peor de lo que se podía imaginar y  tememos que los impactos futuros sean mucho peores", advirtió Weemaels, quien  explicó las razones económicas, tecnológicas, sociales y ambientales por las  cuales la entidad y los habitantes de la región se han opuesto al proyecto  OCP. 
 
El OCP "pone en peligro la vida de los pueblos indígenas" que ocupan un  territorio de 1,5 millones de hectáreas, advirtió Santi. 
 
El oleoducto, de 503 kilómetros de largo, afecta unas 3.000 hectáreas en el norte  ecuatoriano. 
 
En Ecuador la explotación petrolera de los último 30 años destruyó 2,7  millones de hectáreas de bosque tropical en la Amazonia.