Un alto funcionario del Vaticano dijo este martes que los alimentos genéticamente modificados podrían usarse para alimentar a los hambrientos del mundo, incluso en Zambia, que ha rechazado donaciones norteamericanas de alimentos por miedo a que esos productos sean dañinos.

El arzobispo Renato Martino, hasta hace poco representante de la Santa Sede ante la ONU, fue preguntado sobre el tema en una conferencia de prensa sobre el mensaje anual del Papa por la paz.

Viví durante 16 años en Estados Unidos y comía lo que venía del mercado, lo que me daban, incluyendo alimentos genéticamente modificados, aseguró. Hasta ahora no he experimentado consecuencias negativas.

Publicidad

Señaló que algunos hambrientos tienen que comer hierbas, y dijo que no le daría mucha importancia a la modificación genética. Cuando uno tiene hambre, come de todo.

El prelado sostuvo que la polémica era más política que científica.

Martino recordó que durante la Segunda Guerra Mundial, él y otros comían pan que contenía mármol pulverizado además de harina para darle consistencia.

Publicidad

Publicidad

Lo comíamos porque era lo que teníamos, dijo Martino.