El Gobierno norcoreano dijo la semana pasada que había reactivado instalaciones nucleares que, según funcionarios norteamericanos, pueden ser utilizadas para fabricar armas de destrucción masiva.

El anuncio se registró mientras Estados Unidos trataba de presionar al régimen de Pyongyang para que abandone otro programa de armas atómicas que usa uranio enriquecido.

“Ahora la situación en la península coreana está al borde de la guerra, la firma de un tratado de no agresión es urgente para evitar una crisis catastrófica en la península coreana”, dijo Rodong Sinmun, diario oficial de Corea del Norte.

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Los cancilleres de Estados Unidos y Japón, Colin Powell y Yoriko Kawaguchi, emitieron ayer una declaración conjunta en la que llaman a Corea del Norte a desmantelar su programa nuclear y expresaron su preocupación sobre las pruebas y exportaciones de misiles norcoreanos.

Además destacaron que la normalización de las conversaciones de Japón con el gobierno norcoreano representaban “un canal importante para resolver problemas de seguridad”.

Sin embargo, Estados Unidos dijo que no dialogará con Corea del Norte hasta que renuncie a sus programas nucleares.