Este producto se aplica en las piscinas y no es de origen químico. La tecnología se ha desarrollado sobre la base de cepas benéficas de bacterias naturales que desplazan a las bacterias perjudiciales, que contiene el camarón impidiendo que causen daño.
Según Villamar, el uso indiscriminado de antibióticos y sustancias químicas tóxicas para la producción ha provocado resistencia en las bacterias que provocan las enfermedades de la Mancha Blanca, Cabeza Amarilla y Vibriosis.
Esta tecnología se ha aplicado en camaroneras de El Oro, Manabí y Guayas.
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Los mejores resultados se han obtenido en las dos primeras provincias, en Guayas, el porcentaje de efectividad es menor debido a que el flujo y reflujo del agua que entra al Golfo de Guayaquil (donde se concentra la mayoría de camaroneras) es más lento, explicó.

















