Un atentado contra una televisora y la intervención  gubernamental de la policía de Caracas enardecieron el clima político en  Venezuela, que este lunes espera el retorno del secretario general de la OEA,  César Gaviria, a cargo de una difícil mediación entre el gobierno del  presidente Hugo Chávez y la oposición.

Gaviria llega a Venezuela desde la ciudad estadounidense de Miami, para  continuar con su papel de facilitar salidas a la crisis del país en la mesa de  negociación que se instaló el viernes 8 de noviembre, y que retoma las  discusiones la tarde de este lunes.

A su regreso, el secretario general de la Organización de Estados  Americanos (OEA) encuentra con un país convulsionado, con la policía  Metropolitana (que dependía de la alcaldía mayor de Caracas) intervenida por el  gobierno, un atentado contra la televisora Globovisión, y nuevos  enfrentamientos verbales entre Chávez y autoridades estadounidenses.

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Además, este lunes en la tarde fue disuelta con bombas lacrimógenas una  protesta opositora en solidaridad con la PM y Globovisión, en la que decenas de  personas mantenían trancada desde tempranas horas de la mañana la principal  autopista que atraviesa Caracas, Francisco Fajardo.

En la medianoche del domingo estalló un artefacto explosivo en el  estacionamiento de Globovisión, provocando llamas que destruyeron tres  vehículos, pero sin víctimas, que su director, Federico Alberto Ravell,  adjudicó a grupos afectos al mandatario Hugo Chávez.

Este atentado, el tercero que sufre la televisora Globovisión desde el año  pasado, es también el cuarto que se produce en una semana en el país. Los tres  primeros tuvieron como objetivo las sedes de la Confederación de Trabajadores  de Venezuela (CTV), la mayor central brera; de la gremial empresarial  Fedecámaras; y la residencia del arzobispo de Caracas.

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El director de la policía política (Disip), Miguel Rodríguez, dijo que  todas los explosivos fueron lanzados por un mismo grupo de "desesperados que no  quieren una salida institucional" y que ligó a la oposición.

El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, condenó "enérgicamente"  el suceso y comprometió al gobierno de Chávez a investigar los hechos.

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El atentado fue rechazado por la mayoría de los líderes opositores, aunque  los que conforman la delegación opositora en la mesa de negociación ratificaron  su disposición de mantenerse conversando con el gobierno.

"Volvemos con una gran convicción y firmeza y esperanza; representamos las  esperanzas de los venezolanos, estamos confiados en que vamos encaminados hacia  la salida electoral de la profunda crisis venezolana", señaló el empresario  Rafael Alfonzo, portavoz de la delegación opositora.

No obstante, la oposición señaló que el paro general indefinido con el que  amenaza desde hace semanas está cada vez más cercano, y el secretario general  de la CTV, Carlos Ortega, dijo que esta semana se anunciará cuándo será  lanzado.

El atentado también provocó el repudio de la embajada de Estados Unidos en  Venezuela. Su agregado de prensa John Law dijo que "condenamos este tipo de  violencia contra los medios, porque no es un ataque solo contra Globovisión,  sino contra los medios de comunicación, es un ataque contra la libertad de  expresión".

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En Washington, el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental,  Otto Reich, dijo el viernes pasado que "Venezuela es un problema para el  hemisferio" lo que provocó agrias respuestas de Chávez, quien consideró que  "eso demuestra la profunda ignorancia de lo que ocurre en el continente" por  parte de las autoridades estadounidenses.

Este nuevo impasse entre Washington y Caracas ensombrece nuevamente una  relación que ha estado marcada por los altibajos diplomáticos.

En Caracas la situación en la Policía Metropolitana (PM), intervenida por  el gobierno el sábado, se mantenía confusa, con la militarizada Guardia  Nacional (GN) resguardando los diferentes sedes de ese cuerpo uniformado.

Gonzalo Sánchez Delgado, el nuevo director de la PM nombrado por el  gobierno, aseveró este lunes que comenzaría un proceso de saneamiento y  renovación del cuerpo, acusado por el gobierno de reprimir violentamente  manifestaciones que la semana pasada dejaron dos muertos en Caracas.

En paralelo, el opositor alcalde mayor de Caracas, Alfredo Peña, presentó  este lunes un recurso de nulidad por inconstitucionalidad de la intervención de  la PM, que fue respaldado por el depuesto director de la PM, Henry Vivas, y  otros alcaldes y gobernadores opositores.